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sábado, 18 de junio de 2022

María Juvenal Rojas Jaimes o “Juventina” Rojas


La violinista de la orquesta de Tlapehuala se llamó María Juvenal Rojas Jaimes, hija legítima, por el matrimonio religioso, de Dionisio Rojas y Merced Jaimes, nació el 4 de noviembre de 1919, y fue llevada a bautizar el 24 de marzo de 1920 por Guadalupe Arzate y Piedad Ávila. El acta de nacimiento dice que María Juvenal nació el 10 de enero de 1920 en Tlapehuala. Fue hermana de Carlota Rojas Jaimes, ejecutante de la guitarra en la orquesta.

    No nos queda claro porqué se cambió su nombre legal y decidió usar el de su tía; pero sabemos que es la misma persona porque al presentar ante el Registro Civil de Tlapehuala a su hija Zahara Echeverría, el 4 de diciembre de 1943, se presenta como “Juventina” Rojas, de 24 años, doméstica, mexicana e hija de Dionisio Rojas y Ma. Merced, ambos de Tlapehuala. En tanto el padre es Javier Echeverría, de 26 años, industrial, mexicano, nativo de Cutzamala, avecindado en Tlapehuala, hijo de Reynaldo Echeverría y de Zahara Soto, ambos domiciliados en Cutzamala.

        Los Echeverría fueron también una familia de músicos, uno de cuyos miembros, Salomón, grabó con Bardomiano Flores, y era tío de don Cástulo Benítez de la Paz. Tal vez por ello aparecerán constantemente como padrinos de infantes de linajes musicales y en sus actos civiles los testigos serán también músicos. El 16 de agosto de 1944 fueron padrinos de María de la Luz Aguilar Núñez, de Tanganhuato, y el 23 de ése mes y año llevaron a bautizar a Alicia Pastenes Felizola.

            Bolívar Echeverría Rojas nació el 22 de diciembre de 1945; fue registrado el 10 de enero del siguiente año, y atestiguaron el acto Maximino Segura, de 26 años, artesano, Hermelindo Piedra, de 45 años, también artesano, ambos de Tlapehuala. Abelardo nació el 31 de agosto de 1950, su padre dijo tener 35 años, dedicarse al comercio, y su madre de 25 años, se ocupaba en las labores domésticas. Los testigos fueron Alfonso Segura, de 41 años, comerciante, y Darío Arzola de 65 años, comerciante, ambos con domicilio en Tlapehuala. El junior Javier nació el día de la Candelaria de 1952, fue bautizado hasta el 27 de enero de 1957 acompañado de sus padrinos Romeo Calderón y Paula Segura. Ese mismo año, el 2 de julio, se registró a Víctor Hugo, que había nacido el 19 de junio de 1947, fueron testigos: Alberto Salmerón, de 60 años, agricultor y Alfonso Segura, con 40 años, comerciante, ambos con domicilio en Tlapehuala.

        No hemos encontrado otros registros de la violinista, por lo que no sabemos a qué edad, en qué lugar y cuando dejó este mundo.

Carlota Rojas

  

La señora Carlota Rojas Jaimes, “guitarrera”, es decir: ejecutante de la guitarra, en la orquesta de Tlapehuala, nació el 1 de mayo de 1913, hija legítima de Dionisio Rojas y de María Merced Jaimes; fue bautizada hasta octubre y fueron sus padrinos sus tíos Tirso e Ismael Jaimes.
                  Su primer matrimonio fue con Eulogio G. Giles, un comerciante e “industrial”, soltero de 28 años, originario también de Tlapehuala, pero avecindado en Tlalchapa, lugar donde se verificó la presentación matrimonial el 22 de septiembre de 1937; era hijo de Moisés R. Giles y María Asunción Galán, en ése momento vivos. Carlota dijo tener 21 años, “dedicada a la profesión de su sexo”, hija legítima Todos los testigos eran comerciantes, industriales y empleados, oriundos de Tlalchapa.
                 Lamentablemente la dicha duró poco, un año después, el 30 de noviembre de 1938, Eulogio fue muerto por una herida de bala; según declaró su pobre madre María Ascensión Galán de 50 años, “sin profesión”, originaria de Tlapehuala. En ése mismo año murió don Moisés Giles. Eulogio fue registrado como “obrero” y enterrado en el panteón municipal.
                      Doña Carlota tenía dos meses de embarazo cuando su marido murió, así que el 24 de mayo de 1939 dio a luz una niña a quien puso por nombre ante la Iglesia María Ofelia, bautizada cuatro días después y fueron padrinos sus cuñados, Ezequiel Galán y Honoria Galán. El 26 de mayo fue al Registro Civil y le puso por nombre María Ángeles Rojas, registrada como hija legítima suya y del señor Eulogio Giles, difunto.
                  El 18 de noviembre de 1943 Carlota Rojas y Eustreberto Salmerón fueron padrinos de una niña llamada Merced, hija de José María Navarro y Agustina Navarro.
                     Carlota Rojas fue madrina de varios niños en compañía de miembros de familias musicales. El 20 de septiembre de 1943 bautizó a Jesús Nájera de la Rosa en  unión de su cuñado Javier Echeverría. El 5 de noviembre de 1945 fue madrina de Roberto, hijo legítimo de Nicolás Salmerón, filarmónico, y de Guadalupe Navarro, violinista y su compañera en la orquesta; luego el 16 de julio de 1947, volvió a ser comadre de Nicolás Salmerón y de Ma. Guadalupe Navarro, al bautizar a María Asunción, junto con Emigdio Galán, que también era músico y quien se convirtió en su concubino; con él también fueron padrinos de José Justo Pineda Salmerón, el 17 de enero de 1949.
                 El 8 de julio de 1949, Tlapehuala, nació Elena Rojas,  hija natural de Emigdio Galán de 40 años, filarmónico, mexicano, y Carlota Rojas de 42 años, doméstica, mexicana. Fueron sus abuelos paternos: Epigmenio Anacleto, ya finado, y Ascensión Galán, de Tlapehuala. Elena fue bautizada el 1 de octubre de 1949, en la iglesia parroquial de la Asunción de María, en Tlapehuala. Aunque tuvieron mas hijos, Emigdio Galán continuó casado con Elpidia Navarro, hasta su muerte en 1973.
                No sabemos aún cuándo y donde murió doña Carlota Rojas, ejecutante de la guitarra en la orquesta de Tlapehuala.

jueves, 16 de junio de 2022

Paula Juan Miranda

  Paula Juan, tocó el clarinete en la orquesta que dirigió Filiberto Salmerón. Su esposo Salvador Flores fue hermano del músico Filiberto Flores, filarmónico, muerto en la toma de Tlapehuala en 1924, probablemente también tuvo una práctica musical.

La clarinetista María Presentación Juan Miranda fue “presentada” ante el juez en Tlapehuala, el 23 de noviembre de 1921, por su padre: Daniel Juan, entonces de 38 años, soltero, e hija de María David Miranda. Nació en la cuarta manzana del pueblo, en la calle de la Independencia (después llamada Guerrero), donde vivían varias familias de músicos y pirotécnicos con cuyas hijas formarían la orquesta.
En la calle de la Independencia, casa número 22, vivía don Daniel Juan de 46 años casado por lo civil con María David Miranda, entonces de 40 años, con sus hijos Anatolio de 16 años, soltero, nuestra biografiada Paula de 14, soltera, Eusebio de 10 escolar, Gelacia de 7 años y Gildardo de 6.
El 26 de mayo de 1930, en esa casa, de la segunda calle de la Independencia se presentó el juez para casar a los señores Daniel Juan con la señora María David Miranda, ambos mexicanos, católicos, de “raza indígena mezclada con blanca”, el primero tenía 46 años de edad, era “soltero”, agricultor, originario y vecino de Tlapehuala y “con domicilio en la casa donde se celebra este acto”, hijo natural de los finados Mateo Juan y Juana Bautista. Su esposa tenía 40 años de edad, era “célibe” jurídicamente, para la época “sin profesión”, originaria y vecina también de Tlapehuala, hija natural de Filomeno Miranda y Catalina Real, también finados. Aprovecharon el acto para legitimar a sus hijos menores de nombre: Bartolo, Paulina, Eusebio, Gelacia y Gildardo Juan que entonces vivían.
Paula se casó el 31 de marzo de 1937 en la casa paterna con Salvador Flores, entonces de 25 años de edad, soltero, obrero, originario y vecino de Tlapehuala, hijo legítimo de Francisco Flores, ya finado y de la señora Marta Quiteria que vive. Ella declaró tener 16 años de edad, soltera, sin profesión, originaria y vecina también de Tlapehuala, hija legítima de Gabriel Juan y David Miranda.
Al casarse su hermano Eusebio Juan Miranda con la señora Ma Leocadia de Nova, el 18 de diciembre de 1937, se presentaron como testigos a Ignacio Rojas y Eufrocino Salmerón que era su vecino, pero también firmó Juventina Rojas, una violinista de la orquesta que asistió al acto. Su hermano tenía 27 años y se ocupaba como “varero en pequeño”. Se divorció y se volvió a casar con María Purificación Flores Núñez, entonces de 17 años, hija de José Flores y Glafira Núñez.
Al casarse su hermana Gelacia Juan, a los 17 años, con Salvador Jaimes de 20, ejidatario, hijo del también ejidatario Francisco Jaimes y de Francisca Carranza se presentaron por testigos a Emigdio Galán, filarmónico, casado con Carlota Rojas, guitarrista en la orquesta, a Bardomiano Flores, también filarmónico reconocido de Tlapehuala, y Emilio Isidro entonces de 59 años de edad casado, comerciante originario y también músico, que tenía un son que le caracterizaba, pero como sucede con otros sones sin nombre y del repertorio tradicional, se ha atribuido su autoría a Filiberto Salmerón.
La pareja de Salvador Flores y Paula Juan llevaron a registra a su hija Maricela Flores, nacida el 4 de noviembre de 1950, nueve días después. El padre declaró tener 39 años, dedicarse al comercio. Ella tenía 26 años, y “doméstica”. Los testigos fueron dos comerciantes Bruno Bustamante, 29 años, y Álvaro Mojica, de 30 años, ambos con domicilio en Tlapehuala.
Aunque en las actas del Registro Civil no aparecen las prácticas musicales de la familia Juan Miranda, es evidente, por la aparición de varios músicos de Tlapehuala como testigos, tenían vínculos de amistad y probablemente también laborales. Aunque las otras mujeres músicos que participaron en la orquesta provienen de familias musicales y Paula Juan, aparentemente “no”, el que se haya casado con un miembro de una genealogía musical, como las y los Flores es también una probable explicación a su actividad musical.
Es interesante que doña Paula Juan ejecutara un instrumento musical de viento, los cuales socialmente se restringían en el siglo XIX para su ejecución por mujeres. Se pensaba que “deformaban” el rostro femenino al ser ejecutados, sobre todo los de boquilla circular (trompetas, saxhorn o “charchetas”, trombones, tubas) que exigían fuerza de expeler el aire; sin embargo, las flautas traveseras, los clarinetes y algunos saxofones eran considerados “adecuados” para las mujeres, según podemos ver en los programas escolares de las instituciones formales dedicadas a la enseñanza musical, como las Academias de “Niñas” o para “Señoritas”, las Escuelas Normales e incluso las universidades estatales.
El periodo de los años 30, hasta los 60, hubo un “abaratamiento” y disponibilidad de los instrumentos de viento, los cuales siempre han sido más caros en los contextos rurales que los de cuerda. Ello provocó el traslado de músicos de los conjuntos de cuerdas a las bandas; por ello, muchos linajes de músicos tradicionales ahora tocan en bandas de viento “modernas” (yo las llamaría “populares” por sus repertorios mediáticos); pero esa, ya es otra historia.

Herminia Segura Beltrán


En la Tierra Caliente del Balsas las familias dedicadas a la música formaron en la práctica artística a sus descendientes mujeres. La práctica musical femenina fue alentada por la Iglesia como una estrategia para minimizar la creciente secularización de la vida impulsada por el Estado mexicano desde los tiempos de Juárez; se crearon “estudiantinas” y orquestas femeniles vinculadas con los templos parroquiales, en tanto el Estado impulsaba las bandas de viento municipales formadas, casi siempre, por hombres. Hubo músicos vinculados con la Iglesia, como don Alberto Albarrán, quienes instruyeron a las mujeres de su localidad para cantar en el coro, y tocar guitarras, mandolinas y violines para acompañar el servicio religioso; sin embargo, en el caso de las mujeres pertenecientes a los linajes musicales, es muy probable que su aprendizaje iniciara al lado de sus hermanos, pues los contados casos que han llegado hasta nosotros son de mujeres que pertenecen a familias de músicos de la región.
Aunque sabemos que hubo algunas mujeres que se dedicaron “profesionalmente” al arte de Euterpe, como doña Enedina y doña Vicenta Pineda de Las Anonas, en el municipio de Pungarabato, en las actas del Registro Civil no se anota su ocupación musical, donde de manera estereotipada se registra: “con la profesión de su sexo”, “labores domésticas” o peor aún, “sin ocupación” o “sin profesión”; lamentablemente los prejuicios masculinos sobre las labores femeninas acallan sus voces; sin embargo, los ejemplos que enunciaremos servirán para mostrar que la práctica artística de las mujeres en la Tierra Caliente incluyó la ejecución musical, además del baile y de la lírica, como en su momento hablaremos.
Don Zacarías Salmerón atribuye a Filiberto Salmerón la organización de una orquesta que incluía a varias mujeres, entre ellas estaba Herminia Segura Beltrán, violinista. María Herminia nació en Tlapehuala y fue bautizada a los 17 días, el 12 de mayo de 1905, como hija legítima de Pedro Segura y Melquiades Beltrán; fueron sus abuelos paternos: Silvestre Segura y Bonifacia Flores; en tanto los maternos Arcadio Beltrán y María Eutimia; sus padrinos fueron Albino Rojas y Arnulfa Hernández.
Doña Herminia se convirtió en madre muy joven, el 7 de marzo de 1925 en Tlapehuala bautizó a su hija María Guadalupe, que nació en Iguala el 6 de diciembre de 1924, como “hija natural”, la cual debió morir pequeña porque no aparece en el Censo Nacional un lustro después.
En 1930 la familia vivía en la calle de Guerrero donde también residían varios miembros de la familia Salmerón, y curiosamente, compartían el oficio de pirotécnicos. En la casa número 13, encabezada por don Pedro Segura de 52 años, pirotécnico, casado por las dos leyes con Melquiades Beltrán, de 44 años, también residían sus hijas Herminia Segura, soltera de 23 años, en ése momento trabajando como empleada, Consuelo, soltera de 18 años, también empleada, Flavia de 15 soltera, empleada, la adolescente Guadalupe de 12años, todas sabían leer y escribir, y el único varón, Pedro junior de 4 años.
No hemos encontrado el acta de matrimonio de doña Herminia Segura con Claro Molina; sin embargo, al comparecer el 16 de abril de 1943 en Tlapehuala ante el juez del Registro Civil para presentar a María Hortensia Molina, su hija habida con Herminia López la declara como “legítima”, es decir, que habían contraído matrimonio civil. La niña nació el 9 de marzo de 1943, en la tercera manzana calle cerrada de Guadalupe; su padre Claro Molina, dijo 25 años cuando en realidad tenía apenas 18 años, ser jornalero, mexicano, de Tlapehuala, y su esposa Herminia Segura, aseguró tener 28 años de edad pero tenía 38, “sin profesión”, mexicana, de Tlapehuala. Los abuelos paternos fueron Pedro Molina de Tlapehuala y Albina Gerónima Urbina López, ya finada; los maternos: Pedro F. Segura, finado, y María Melquiades Beltrán, que vivía en Tlapehuala. Interesantes son los testigos: Taide Rojas, 25 años, artesano, y Eufrocino Salmerón, 40 años, artesano, ambos de Tlapehuala. La familia Rojas aportará dos mujeres músicos a la orquesta, y serán amigas y hasta comadres entre ellas. La niña fue bautizada en Pungarabato el 17 de abril de 1943 y fueron sus padrinos Salvador Flores y Paula Juan, quien tocaba el clarinete en la orquesta.
El joven esposo de doña Herminia llevó a registrar el 13 de agosto de 1944 a su hija Hilda María Molina Segura, que nació el día anterior en Tlapehuala. Claro dice ser obrero, de 25 años, pero había nacido el 11 de agosto de 1922, por lo que tenía 22 años; su esposa dijo tener 31 años y ser “doméstica”, pero tenía 39. La niña fue bautizada en la iglesia parroquial de San Juan Bautista Pungarabato el 20 de agosto de 1944, y fueron sus padrinos Víctor Manuel Pérez y Ester Pineda.
La familia estuvo de luto el 21 de abril de 1945, cuando a los 2 años, la pequeña Hortencia murió sin asistencia médica por un piquete de alacrán, según declaró su tío Pedro Molina, de 40 años, agricultor, casado, oriundo de Tlapehuala.
Por el momento no hay más documentos que den cuenta de la vida de esta mujer artista, no sabemos aún cuando murió y si su linaje musical persiste.

domingo, 13 de marzo de 2022

José Rentería

 

José Rentería fue comerciante, empleado, profesor y filarmónico originario de Carácuaro, Michoacán, pero casado con Victoria Portillo, de Coyuca de Catalán, con quien tuvo 13 hijos de los cuales, dos murieron en la infancia.
Los padres de don José fueron Rafael Rentería y de Ma. Juana Liera, aunque oriundos de Carácuaro, vivieron en los ranchos de los alrededores; en 1896 nació en el rancho de Los Limones su hijo José Gumersindo del Refugio, como fue registrado el 20 de enero. Aunque también tuvo por nombre José, no se trata de nuestro músico, pues era 16 años mayor.
La media naranja de don José fue Victoria Portillo, quien nació el 4 de mayo de 1910, hija de Rosendo Portillo, vecino de esta ciudad, casado, artesano, y de su esposa Felipa Montes.
Don Rafael Rentería murió el 21 de agosto de 1905, en el rancho del Catano, de derrame de bilis, tenía 45 años de edad, célibe, jornalero, habiendo sido hijo de Juan Rentería y de Andrea Jacobo; según declaró su esposa, Juana Liera.
El hermano José Gumersindo murió el E de enero de 1921, sin asistencia médica y de heridas causadas por arma de fuego. Tenía 27 años de edad, era viudo, y se ocupaba como talabartero.
A los 16 años Victoria y su hermano Guillermo fueron padrinos de José Néstor, hijo natural de Rita Dueñas, el 25 de abril de 1926.
En 1930 vivían el la Calle Nacional de Coyuca, número 8: Rosendo Portillo de 53 años, comerciante, casado con Felipa Montes de Oca, de 50 años, sus hijas: Ofelia de 20, Victoria de 18, con Alejandro León, de 20 y Rosa Flores de 25. En tanto que el la segunda Calle de Francisco y Madero, marcada con el número 196, José Rentería Liera, de 24 años, entonces soltero, comerciante, con su madre Juana Liera de 55 años viuda, y su hermana Dolores Rentería, de 39 años, soltera.
No hemos encontrado aún el acta de matrimonio, sin embargo: el 22 de octubre de 1937, en Coyuca, compareció el ciudadano profesor José Rentería Liera originario de Carácuaro, municipio del Distrito de Tacámbaro y vecino de Coyuca de Catalán y presentó para su registro un niño vivo nacido en su casa habitación, el 21 del mes de octubre del corriente año, que nació en 13 lugar, a quien pone por nombre y apellido José Salvador Rentería y de la señora Victoria P. de Rentería. Los abuelos por línea paterna consignados fueron Rafael Rentería y Juana Liera, el primero ya difunto y la segunda que vive, y por la materna los señores Rosendo Portillo y Felipa Montes de Oca que entonces vivían.
Lamentablemente el niño sólo vivió unas horas, pues el 23 de octubre murió de bronquitis, según lo participó el certificado médico que fue presentado y firmado por el doctor Manuel B. Navarro.
No sería el primero, dos años después, el día 1 de julio de 1939, don José Rentería, de 29 años, casado, filarmónico, se presentó para dar a conocer la muerte de Teresa, su hija, de bronquitis.
La pareja Rentería y Portillo seguirían procreando. El 17 de octubre de 1947 comparece don Rosendo Portillo para registrar a Guillermo Rentería Portillo.
No hemos encontrado todavía documentos que den origen y cierren esta pequeña biografía.

No confunda robo, plagio y "apropiación", con aprendizaje

 En el arte, en la tecnología, en la ciencia, en las humanidades el conocimiento se construye en común y ante la innovación se reproduce, se cita, se referencia, se deconstruye, se hace tecnología inversa... la diferencia siempre es de carácter ético y el fin siempre tiene detrás el interés de beneficiarse del otro; si yo re-conozco el antecedente, el beneficio obtenido es ético, si no lo hago plagio. Si no he realizado bien mi trabajo de reconocimiento de antecedentes, entonces plagio por ignorancia, pero no deja de ser plagio, si conozco el antecedente y lo omito, entonces es plagio a secas. En la edición de textos a veces se borran citas (por errores de dedo, incompatibilidad entre programas), pero no se exime del plagio, en el arte estas quedan explícitas para el "público culto y conocedor" y ocultas para los comunes y corrientes, no avezados en el tema, pero no dejan de existir. El plagio es "malo" porque valida la pereza y la aparente "incapacidad" para "crear", y proponer algo "nuevo", aunque siempre sea con base en lo que nos antecede, pues no se "crea" de la nada. No hace daño "citar", "referir", "dar crédito", no vulnera nuestra "creación", ni la hace "menos innovadora". Dónde, cuándo y frente a quién hacer el reconocimiento es una cuestión ética y de libre albedrío.
  La gente puede tocar y bailar, hay quienes reflexionan sobre ello y hay quienes no; a mí, me gusta pensar sobre lo que hago, hay quien piensa que: puedes ir por la vida "viviendo sin reflexión", y puedes ser feliz, adelante; pero hay quienes pensamos que: saber ¿Qué motiva lo que haces? potencia esa experiencia, y reflexionando sobre ello, creemos que es importante separar lo que es tradición (que se nutre del conocimiento de la genealogía familiar) de lo que es creación individual (que puede usar a la tradición, pero se adecua al contexto, a la noción de "arte" y "escenario". 
       Quienes no reflexionan confunden lo que es propuesta escénica con "tradición" y suponen que no hay "autoría" y no hay "derecho" sobre la creación, pero no es así, la noción de "propiedad" y de "intelecto" también existe en las artes tradicionales, ellos suponen que NO, porque no conocen y no han reflexionado sobre ello; así que se apropian con "desparpajo" o "vergüenza" de algo que no les pertenece, lo cual está mal, y es muy sencillo de "corregir", sólo hay que pedirlo, la música tradicional se pide, y los músicos tradicionales "regalan" piezas, igual sucede en el baile, si yo voy y le digo a un/ bailador/a "enséñeme", "regáleme", sin ningún problema te "darán" ése conocimiento, y tu podrás con toda propiedad decir "poseo" porque lo "aprendí" de un artista campesino este son, este paso. 
             A mí me parece que tal cosa es de educación, de ética y de actuar correctamente, pero para ello tienes que reflexionar ¿cómo se enseña la tradición, cómo se aprende, quién enseña, quién puede aprender? Los que no reflexionan, no pueden tener ni siquiera idea de esta dimensión ética y piensan que con llegar a una fiesta y subirse a la tabla basta; pero perdón, no es así. Muchas veces llegan a comer y beber sin ser invitados y se van sin decir: gracias. Este modelo de aprendices urbanos, lamentablemente está muy difundido, y no debe alentarse. Así que si alguien quiere "apropiarse" de la tradición, en el sentido de hacerla parte de su vida, adelante, pero tal apropiación tiene que partir de una base ética y de compromiso, no de alegar que es "comunitaria" y yo puedo llegar y tomarla (sobre todo si no soy parte de esa comunidad), o que puedo "transformarla" sin proponer un diálogo con l@s maestr@s de la tradición.... No confunda robo, plagio y "apropiación", con aprendizaje.
                 Hay una diferencia entre "cita", "referencia", "homenaje" y "copia"... en el arte...

Agustín Sámano

Agustín Sámano, fue un músico de San Miguel Ámuco, que tuvo un hijo también llamado Agustín y que en el Censo Nacional de 1930 aparece en su ocupación “músico”, pero se tachó.
La familia la formaron Agustín Sámano y Alejandra o Martina López de San Miguel, quienes bautizaron en Coyuca el 10 de mayo de 1889 a José Pioquinto. En 1902 enterraron a su hijo Anselmo, que tenía 10 años, porque murió de viruela. Un lustro posterior registraron a Paula, y en 1908, “el señor Agustín Sámano, mayor de edad, casado, músico, originario de Ámuco y vecino de San Juan” presentó a su hijo “Hernesto”. El 22 de enero de 1911 registraron a Juan; el 11 de agosto de 1912 bautizaron a Agustín, que aparecerá en el censo de 1930, como “músico”. La niña María Silvestre nació en Santa María, en Ajuchitlán, el 31 de diciembre de 1914, y la bautizaron hasta el 28 noviembre de 1915; fueron sus padrinos: Silvestre Mendoza y Elvira Cambrón.
En 1920 registró a su hija Amada, en Coyuca, pues vivía en San José de la Quesería, tenía 34 años y su esposa 20. Un año después nació su hija Antonia, pero la registra como “hija natural” y no se registra la madre.
En 1929 se casó su hijo Néstor Sámano de 20 años de edad, soltero, jornalero, originario y vecino de San Juan Chamacua, con la señorita Gregoria Cruz de 21 años de edad, “honesta, con la profesión propia de su sexo”, hija natural de los señores Leonor Cruz y Senovia Palacios ya finados.
En 1930 viven en la casa de Martina Antúnez, de 56 años, viuda, con sus hijos: Ernesto de 20 años, casado por el civil, con Gregoria Cruz, de 20 años, Agustín Sámano de 18 años soltero; Mateo Nájera de 32 años, casado con Paula Antúnez de 26 años, su hijo Rómulo Nájera de 3, Martín Nájera de un año; con J. Concepción Arellano de 18 años casado por la iglesia con Silvestra Antúnez.
En 1936 Agustín Sámano junior, registró en Ajuchitlán a su segunda hija Jovita Ramírez. Entonces tiene 23 años de edad, soltero, jornalero, católico, mexicano, vecino de San Pedro y su esposa Melquiades Ramírez de 23 años de edad, soltera, católica, mexicana, originaria y vecina de san Pedro.
Agustín Sámano junior, murió en Ajuchitlán, el 17 de mayo de 1947, de Hidropesia, “no hubo médico”; declara su hermana Ma. Silvestre Antúnez, 30 años, ocupación las del hogar, domicilio en El Reparo.

miércoles, 14 de julio de 2021

Gusto no es Destino...

Desde el año 2000, años más, pero no menos, nos hemos juntado con David Durán, Elizabeth Avendaño, Gustavo García Robles, Laura Gil, y Pedro Gómez como núcleo para organizar los Campamentos de Verano Música para Guachit@s, bajo una figura que es Música y Baile Tradicional A. C., en adelante MBT; con la ayuda de algunos mas que muchas veces concurren y a veces no pueden, como Daniel Loyola, Camilo Lachino, Carlos Espinoza, Daniela Olmedo, Cloe Pérez, Rubén Pérez Arreola, don Serafín Ibarra, Flordalia Barajas, Zyanya Analco y Ana Zarina Palafox.


        Uno se nos ha ido, como don Ricardo Gutiérrez, pero seguro desde allá colabora en lo que puede, a lo mejor es quien nos puso a don Noé Martínez en su lugar, para que no dejemos de aprender.

Otros que estuvieron y no sabemos si volverán, aunque los esperamos con los brazos abiertos, como Ana Alanís, Alejandra Espinoza, Nora Hernández, Hubert Figueroa, Denizel Torres, Martín Dagio y Gil Pérez, o que nos ayudaron algunos años como Mariano y Yasbil, Ale de la Rosa, Ysrael Castillo, y Ángeles Rubio, pero hace tiempo que ya no colaboran.

  Algunos ha pasado de campistas a monitores en los últimos años como Ulises Salazar, Xareni y David Durán Jr., Nacho Maldonado, Danya Basaldua, Josue Pizar Trejo y Martín Herrera; y se nos han agregado César Vásquez y Gizah.

No quisiera enumerar sin olvidar a los que colaboraron algún año y no volvieron, porque nunca sabe uno qué piensan, o si van a volver; pero por algún campamento estuvieron, alguna vez, Paulina Grajeda, Gerardo Lerma y Gabriel Illezcas, Víctor Neri, José Luis Arellano, la Dra Tere Villalobos, Elías su compañero, Abraham Flores (que nos decoró la primera casa en Copuyo) y el carnal Víctor Ávila, que seguro manda buena vibra; y muchos otros, que ya no recuerdo, pero no se sientan, siempre hacemos registro y luego no encontramos las listas, y si quieren volver tienen la puerta abierta.

Luego hay muchos que no sabemos si acudieron como talleristas o asistentes varios años, pero que en todo caso, aportaron su conocimiento y su trabajo como Josúe Maceda, Gaby González, Priscila Garnica, Pavel Romero, Violeta Jarero, Paty Colín, Fulanito Bahena, Andrés Rubio Tapia (sólo, porque ya con Los Plateados si fue activo tallerista), Julián Alarcón, Juan Carlos Isauro, Julio César Isauro Lucas y Karla Guerrero, Javier Obregón y Paty López (recuerdo que alguna vez estuvieron, o ya sueño?), y seguramente faltan más.

Están los que cada año se dan una vuelta, se toman un mezcal y aportan algo económicamente o en especie, como Gabriel Rico, Luis Ochoa y Manuel García.

Cada campamento, salvo tal vez dos o tres al principio, en que una SECUM apoyó y dejó de hacerlo porque no “pudimos” comprobar gasto, ha contado sólo con las contribuciones económicas del grupo central, aunque la mayoría de los talleristas ponen sus pasajes y dan sus talleres sin cobrar, que es aportar económicamente. Alguna vez nos ha apoyado un ayuntamiento y pudimos dar a algún tallerista un poco de dinero por el pago de su trabajo, o ayudar con el pago de los pasajes siempre primero los de fuera y si sobra (cosa que nunca sucede, entonces los del “primer círculo). Aclaro, “apoyos que nunca han pasado de $ 10,000 pesos (la única vez), casi siempre son en especie y alrededor de $ 5,000 pesos, con despensas que dan a los adultos mayores.

No es por dárnosla de mártires, pero cada Campamento hemos aportado dinero nuestro para la comida, materiales, viáticos de otros, y chelas, que no son pocas, para que no se quejen los talleristas; cuando hay apoyo de algún amigo migrante comemos un chivo o un puerco dos o tres días; pero ha habido algunos que la soya, el frijol, los huevos y los “chachitos” (un cereal de arroz inflado que fue un éxito) han sido la base.

Siempre hemos pagado a las señoras de la cocina a razón de 400 pesos diarios (más o menos, porque ya son 18 años y el dinero valía más antes), que usualmente son 3 ó 4; porque cuando no lo hicimos, era una chinga la cocina y comíamos peor (recuerdo una sopa de verduras, en escala de “maltrato infantil”, pero se agradece a la cocinera inexperta).

Todos los campamentos hemos usado nuestro vehículos y no pocas veces han quedado tirados antes, durante y después de los esfuerzos a que se someten y que ninguna “institución” PAGA!!! Ni cuando organizamos los primeros festivales y andábamos por caminos que eran terracerías quisieron aceptar unas llantas, por eso mandamos a la chingada a la SECUM.

Cada campamento tenemos arriba de 50 personas desayunando, comiendo, cenando, y zurrando (y el papel lo ponemos nosotros, así como detergente, cloro y otras sustancias); y algunos tuvimos a casi 100 personas. La gente de Tierra Caliente NO PAGA NADA. Salvo contadas ocasiones, llega gente de fuera y “paga” su cooperación (que le cubre sus alimentos y talleres) que para los niños está en $ 1,500 pesos, por 8 días, sale más o menos en $187 pesos por día, por tres alimentos ($ 50 pesos cada uno), y restan $37 por 5 días de talleres, lo que da un total de $ 7.50 pesos diarios por 5 actividades (taller sensibilización corporal, poesía, baile e instrumento, más ensamble), así que cada taller cuesta $ 1.48 diario (ni la UNAM “cobra” tan caro), me dirán, los adultos pagan $2,500, bueno hagan sus cuentas, comen más, zurran más y se quejan más. Casi nunca hay “visitantes” de fuera, así que no hay “ganancia” económica, como algunos sugieren, sólo en amig@s.

La vez que hemos tenido más gente de fuera, llegaron 4 y con esos $ 10,000 pesos compramos un puerco y más bastimento, para poder (cosa rara) comer casi “diario” carne (pero siempre metemos un día de algunas verdura o soya, para equilibrar). Bueno, pues de regreso tronamos una bomba de combustible, dejamos las casas de campaña en la Casa de la Cultura (y se perdieron) y terminamos gastando como $ 15,000 pesos SOBRE lo ya invertido. No pos somos unos TRUMP para los “negocios”.

No hay anécdota que no nos haya costado “dinero”. Hemos “perdido”, “donado”, roto, rayado instrumentos, pues trabajando con niñ@s nada dura. Tenemos que invertir en marcadores, hojas de papel, pegamento, acuarelas y otros materiales (cuando hay tallerista que nos comparta su conocimiento), pues el material se les regala a l@s niñ@s que viven en un municipio de los mas pobres DEL PAÍS, no de Michoacán, de México, si hay algún incrédulo, le recomiendo revisar en INDESOL los índices de bienestar social, y luego me dicen si “miento”.

Al terminar las actividades de cada taller ofrecemos dulces para reanimarlos con azúcar y traerlos activos (no voy a decir cuánto cuesta, porque ése es un regalo que nos ayuda a todos) y café para los talleristas; pero si es una buena inversión, que usualmente cuesta “medio puerco”.

Si hacemos una cuenta de lo que se gasta en cada Campamenta/o (porque somos incluyentas), bajita la mano diría son 100 mil pesos (sin contar el desgaste de vehículos y varios picos). Yo he invertido cada que voy (no he ido a todos, aclaro me faltan uno 3) el equivalente a un mes de sueldo, y mis compañeros del núcleo central por igual, así que son 7 meses de sueldo, por campamento, a $141 pesos diarios por sueldo mínimo (y no nos vamos a adornar con que ganamos más), da $ 503, 370 pesos. Este equipo de personas, le ha dado bajita la mano (porque ha habido más personas trabajando) medio millón de pesos a la cultura de Michoacán y podemos demostrarlo con fotos y testimonios, llevamos XVI campamentos y el que viene se hará ¿Cuánto han aportado los críticos?.

Los que siguen en el nivel organizativo, pagan cuando menos, sus pasajes y no han cobrado por una semana de talleres, más otros trabajos que “NO SE VEN”, preparar el espacio, chaponear, llenar de agua las pilas, cortar leña, hacer fosas sépticas, nivelar terrenos, armar casas de campaña, lavar trastes, barrer, limpiar baños (una tarea heroica con 50 colitas y colotas que comen 3 veces al día), cargar sillas, cargar tablas, subir escuincl@s a camionetas para ir a otras comunidades, manejar, ir por insumos, ir por gente a las centrales o llevarlos. Ése dinero de al rededor de 10 personas trabajando 12 horas al día no lo sumo al medio melón, que conste.

Todo este trabajo es VOLUNTARIO no promovemos a ningún partido político o confesión religiosa (salvo al Baile de Tabla y doña Azucena Galván, su profetiza que nos mira desde el cielo). Yo diría que de 17 Campamentos, tal vez 7 (exagerando) alguna autoridad ha apoyado con algo (dinero o especie) y esa aportación no ha llegado ni al 10% de lo invertido y casi siempre en comida, que ayuda, cuando bien nos va, a alimentar a 50 personas un día (el campamento dura ocho días).

Así que cuando escucho a un FUNCIONARI@ DE LA SECUM, o peor aún, a un “aprendiz” chilang@ del son (usualmente son de allí los que vienen y transmiten lo que oyen) decir que MBT “LUCRA” con las actividades, no puedo sino encabronarme y preguntar, al funcionario, ¿Cuándo has gastado un porcentaje de tu sueldo en una actividad cultural que beneficie a otros? Yo creo que NUNCA (pero puedo equivocarme, así que cambio mi pregunta ¿Cuándo has invertido un mes de tu sueldo en el beneficio de otros?); por eso los eventos SECUM cuestan cientos de miles de pesos y son INEFICACES porque no tienen continuidad, se hacen en ciudades o pueblos grandes y se los puedo a probar con números si me comparten ¿Cuánto cuesta cada niñ@ en un taller en Apatzingán? Por la 10 parte tenemos a un/a niñ@ formad@ por MBT (yo puedo presumir profesionistas que están investigando sobre las artes tradicionales, y no uno, varios). Igual podría decir de los “aprendices”, a quienes no he visto compartir nada, pero en todo caso les preguntaría ¿Cómo ayuda a las comunidades de donde aprendes tu actividad, o cómo retribuyes el conocimiento adquirido? Algunos me dirán que “juzgo” a burócratas y “aprendices” “duramente”, pero ellos lo hacen con nosotros con un desparpajo vergonzoso, y yo sólo estoy fijando mis argumentos, así que prosigo.

Lo curioso es que en lugar de decir: “-Bueno, nunca he ido a una Campameta de Verano de MBT, ni sé cómo funciona, me voy a callar la pinche boca, aunque me "caín" en la punta de las gónadas la gente que está ahí”; pero no, socializan y difunden lo que no conocen y además, suponen que, porque lo han oído, que se LUCRA con uno de los municipios más pobres del país. Nosotros le pusimos en 20 años medio millón de pesos, solo les recuerdo eso.

Bueno, señoras y señores funcionarios de la SECUM, me comprometo a darle públicamente $ 50,000 pesos al que me compruebe un “fraude” una cuenta “chueca” con nuestras actividades y eso incluye las “comprobaciones” en la SECUM. Traigan sus notas, recibos, proyectos nuestros firmados y autorizados a Copuyo y en Asamblea Comunitaria y pública lo tratamos; pero en caso de que las cuentas salgan favorables a nosotros les pido 5 años de trabajo no remunerado durante los 8 días que dura el campamento, claro, les daremos de comer y podrán participar de los Fandangos diarios y el Baile de tabla de clausura. No les voy a pedir que metan ni un quinto, yo personalmente iré por ustedes hasta la puerta de su hogar y los regresaré a los ocho días. El reto es público y lo reclamaré cuando escuche la más mínima protesta sobre MBT, y espero que entonces no reclamen, porque no es conmigo, es en COPUYO y en ASAMBLEA COMUNITARIA donde tienen que decir las cosas, lo demás son chismes, y no querrán pasar por “chismos@s”.

Igual propuesta para quienes están “aprendiendo” en otros espacios de la Tierra Caliente donde dejamos amig@s, que nos cuentan, y siguen hablando de MBT sin conocerla, ni haber participado de sus actividades. Vengan una semana “gratis” a este campamento y no les pediré nada. Si regresan, pues bien venidos, si no, pues ni modo, ahora sí pueden decir lo que quieran sobre el Campamento y sus organizadores, LO QUE QUIERAN, pero, vengan, de lo contrario pasarán por “chismos@s” y “habladores”, y nosotros nunca hemos procedido igual, o prueben algún infundio, habladuría que nosotros hayamos corrido sobre ustedes; no nos interesa lo que hagan, salvo cuando hablan de MTB.

Si no van a aceptar el RETO, entonces les pido, CIERREN SU BOCA, no digan nada ni a favor ni en contra, no existimos para ustedes, como durante 20 años.

Dos décadas de actividad suenan fácil, ya mero jubilamos a varios funcionarios de la SECUM, otros ni siquiera se han enterado de lo que hacemos, no se preocupen, no queremos “impactar” en su estadística. 20 años de trabajo voluntario porque ¿Quién lo va a hacer? NADIE, la SECUM sólo trabaja donde hay hoteles (¿o no?), trabajan donde les facturan y pueden meter sus carros ¿Cuando han visto a un funcionario de la SECUM en una brecha de más de 2 km? NUNCA ¿Cuándo la SECUM ha homenajeado a un/a músic@ que no le haya presentado MBT? Díganme uno y les regalo un disco de és@ músic@. ¿Cuándo la SECUM ha desarrollado un programa o actividad que no haya hecho primero MBT? Díganme una y les regalo el acceso VTP a la Campamenta desde la puerta de su casa ida y vuelta. ¿Por qué la SECUM no “encuentra” a nuevos preservadores de la tradición? Porque no tiene “investigadores” (y tiene un "departamento" dedicado a tal fin) o mínimo a “gestores regionales” en el campo; no los paga y sus valerosos funcionarios no hacen trabajo “gratis” o fuera de su horario de trabajo, o “sin viáticos” o sin apoyo de un Programa Federal (que son los que tienen el dinero, porque la SECUM no paga, y eso es VOX POPULI); pero suponen que un promotor cultural debe hacerlo y de manera ¡¡¡¡voluntaria!!!! Los funcionarios de la SECUM que se dedican a hablar mal de MBT consideran que su “trabajo” es “trabajo” y merecen un sueldo por él, pero suponen que las actividades del “promotor cultural” no son “trabajo” y ¡¡¡no debe cobrar por ellas!!! A igual trabajo igual paga, ah pero como la SECUM se gasta más del 70% del dinero en “sueldos” de su burocracia, no puede destinar “apoyos” a los promotores. Esa es una de las razones por las cuales NO QUIERO YO saber de la SECUM, una institución podrida, corrupta, ineficaz, ineficiente y todavía peor, una institución que obstaculiza a la CULTURA y a los promotores independientes que trabajan para llevarla a los lugares donde no pueden y no quieren sus burócratas.

MBT tiene 10 años en que no ha necesitado a la SECUM, para nada, ya tenemos un espacio PROPIO, con instalaciones construidas por don Noé Martínez y su hijo Pillo, David Durán, Elizabeth Avendaño, Camilo Lachino, César Vázquez, Gizah y otros amigos que han ayudado a hacer adobes, rajar madera, emparejar pisos y levantar una construcción tradicional, con su horno de pan, armar un vivero con el que se reforesta El Astillero, y un taller de laudería que en unos años tendrá el derecho a tener instrumentos “verdes”, no en color sino en etiqueta, pues toda la madera con la que se construyan saldrán de Copuyo y será sustentable.

En una comunidad, San Pedro Ixtapan Copuyo, municipio de Tzitzio, donde la “cultura” está viva, para aprenderse y experimentarse. No hemos ido a “enseñar” sino a aprender y a compartir el gusto con la “gente del gusto”. Los Ciruelos está abierto a la gente del gusto, pero, para los que ya eligieron “el destino” esa su casa, ustedes sabrán que hacen en ella y con ella.

La nuestra no es la visión corta de unos “talleres” para “aprender” las Artes Tradicionales de la Tierra Caliente, es un sueño de construir una comunidad con “gente del destino” que pueda ser autosustentable y, mediante las Artes (así chingón y en mayúsculas y sin priorizar si “bellas y cultas” o “Populares y Tradicionales”), pueda coexistir con otros seres humanos y su entorno sin explotación. Estamos en una serie de comunidades pobres económicamente, pero ricas en conocimientos que pueden usarse para encarar mejor el futuro, que se cierne negro con una mina a unos kilómetros. Los Ciruelos están afilando sus armas para dotar a los niños y jóvenes algo mejor que el narcotráfico y la destrucción de su territorio.

Por todo esto, cuando escucho que todavía hay personas que “hablan” MAL de nuestro proyecto, sin conocerlo, sin enterarse de qué estamos intentando construir, más que enojo (que si lo hay) y “desesperanza” porque, quienes critican, dicen “buscar lo mismo” (pues conozco a quienes “dicen”), pero socavan lo que no es “administrado” por ellos, siento alegría. Seguro se extrañan ¿Alegría? Porque yo sé que el enemigo no son l@s hablador@s (perdón pero no encuentro otra palabra y “calumniador@” me parece mas fuerte) sino la burocracia (no como grupo sino como práctica) y la mentalidad que se construye en quienes dependemos de un sueldo del Estado (y que comparto, en alguna medida, por yo mismo ser un asalariado, temeroso a perderlo), y claro el Sistema Económico Depredador en el que vivimos y que se llama CAPITALISMO (aunque algun@s se me espanten y empiecen a pensar ¡Comunijta!). Ya sé quien eres y lo que quieres, y es DIVIDIRNOS; pero no lo vas a lograr...

Así que mis CONOCID@S “habladores”, les invito a que se den una vuelta del 29 julio al 1 de agosto, de éste o cualquier año, asuman o no los retos lanzados, no les vamos a “hacer malas caras”, sólo que, como cualquier visita, hay que colaborar de las actividades de la casa. Vean y si no les gusta... tienen toda la LIBERTAD de decir lo que quieran, pero cuando vean lo que se invierte económicamente se van a dar cuenta que el único lucro es el orgullo de hacer las cosas sin la intervención del ESTADO ni de las “empresas privadas”, ni del “narco”, sólo organización, trabajo colectivo y “gusto” transformado en “destino”, ésa es la diferencia entre nosotros y ustedes; a lo mejor ya tienen “gusto”, vengan a ver si tienen “destino”.....

lunes, 13 de abril de 2020

¿Cómo se forma un artísta tradicional?

El asunto de ¿quién es y cómo se forma un artista es histórico? En el caso de las artes tradicionales, cuyo sentido de "innovación" esta acotado por el de tradición, la cosa es más difícil, porque el artista no rompe con su tradición e innova; en todo caso propone y suma anónimamente ¿Quiénes compusieron esta música? Le pregunta uno a don Rica (Ricardo Gutiérrez Villa +), y tomará la respuesta de su compadre El Maiceno (Carlos Cervantes +):  -Unos chingones, porque los sonidos que hacen los animales se imitan con los instrumentos. Proponer un son nuevo, como El Tren, que se incorpore a la tradición con su carácter mimético, sería difícil en la actualidad, pero no imposible; el son de La Combi, o de La Cheyenne; como hay 20 sones propuestos por don Manuel Pérez Morfin en un CD (Nuevos sones del valle de Apatzingán, Uruapan, Alborada Records, CDAR 3123.), de

carácter más rural, pero su popularización y apropiación por la comunidad de músicos, bailadores y gente del gusto los hará anónimos sólo después de la vida de su "compositor". Que no sería "artista" en el sentido del creador occidental. Es mas un recreador que, eso si, genera estilos de apropiación y ejecución de los repertorios, introduciendo piezas y hasta géneros que son aceptados como propios; cosa que hizo eficazmente don Beto Pineda, a tal grado que hay un antes y un después; claro que tuvo sus críticos y que hay quien asegura saber "el uso viejo", pero ¿es posible dar marcha atrás y qué sentido tendría? Eso dejémoslo a los jóvenes, quienes decidirán por dónde y hacia dónde mover su tradición. 
      Yo intenté referir que ése afán creativo, y expresivo del artista, necesita de libertad y tiempo, primero para aprender y entender la tradición, y luego para aportarle, ensancharla, fortalecerla. En ése sentido me refiero al "artista", y en el sentido acotado históricamente, al de "artes tradicionales". (18 de mayo de 2016)

¿Música popular o música tradicional?


A partir del otorgamiento de la presea "Melchor Cocampo" a los Hermanos Jiménez, un grupo de música popular de la Tierra Caliente ha traído un revuelo, justo porque no se trazan diferencias en la vida cotidiana entre lo popular y lo contemporáneo en las músicas regionales, que además, pertenecen a una tradición. La música popular contemporánea de una región es parte de una tradición regional, la música tradicional de arpa da origen a músicas populares como las que tocan Los Hermanos Jiménez, La Raza Obrera, Los Canarios de Michoacán, o Impacto musical de Tepeque; pero que usen arpa no quiere decir que sea música tradicional, es Música Popular con arpa de Tierra Caliente. Estos grupos también tocan baladas, cumbias, canciones rancheras y sobre todo corridos, muchos de ellos sobre narcotraficantes locales, pocas veces incluyen un son, menos un gusto o un jarabe (que en general, desconocen) en sus presentaciones.
Los Hermanos Jiménez y el Gobernador Aureoles

      La pregunta es si ¿ésa música debe ser apoyada por el Gobierno del Estado con una presea como la Melchor Ocampo? De entrada las inumerables ferias y eventos que realizan los municipios y el mismo gobierno del estado de Michoacán, gastan una buena parte en contratar a grupos de música popular mediática. Bandas, norteños, baladistas y hasta roqueros llegan a tocar a los "Teatros del Pueblo", de hecho viven una buena parte esas presentaciones, más que de bailes realizadas por empresarios (además siempre extorsionados).
     Basta revisar las programaciones de los pueblos en la Meseta, o los programas oficiales para ver que desde el gobierno estatal y los municipales se invierte más en ésos grupos que en actividades culturales. Uno puede ver que los municipios se gastan en las ferias locales y aniversarios de elevación al municipio, los 16 de septiembre, los días de las madres y otras fechas y compararlo con lo que se invierte en las Casas de la Cultura, para desilusionarse.
   Eso de que tocan narcocorridos, pero no están "dedicados" al narcotráfico, es una verdadera tontería, y para que vean que es cierto, nota del Excelsior, de hace 4 años:
Enlace al Excelsior

Además, hay acusaciones como esta penden sobre otros grupos que de manera forzada o "voluntaria", tenían que lavar dinero o transportar droga:




(9 de junio de 2016)