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lunes, 6 de junio de 2022

El ballet folclórico usurpa, reproduce o crea.....

Habrá que escribir mucho al respecto y cuestionarse no sólo la "calidad estética" de los montajes del Ballet Folclórico, sino los motivos que los llevaron a la representación y desechar mucho de lo PROPUESTO porque los indigenismos de los 40 y 50 eran muy condescendientes con "el indígena", al que consideraban pobre (en muchos aspectos), pobreza de la que había que sacarlos (incluidas las ideas de "dialecto" y de "atraso cultural" profundamente discriminadoras); por eso al "reproducir" sus prácticas culturales, en escena, no había "respeto" a las relaciones que el "arte indígena" (que tiene muchas características rituales no "artísticas") mantiene con otros aspectos de la vida religiosa indígena; las nociones de "arte occidental" en ése momento tenían una fuerte carga esteticista que supone el valor artístico, de la "belleza", como "universal" e independiente de las contextos del observador; idea que arraigó en muchos "coreógrafos" de los ballets de aficionados en el país, que muestran más entusiasmo por la presentación e el escenario, cualquiera que éste sea, que en entender los códigos de movimiento y los sentidos que tienen.
Los montajes hacían lo que querían con vestuario, indumentaria y movimientos, las "investigaciones" de campo eran registros descontextualizados realizados durante un fin de semana; los movimientos no se estructuraban con los códigos que los producen, las diversas culturas indígenas, sino con los de la danza moderna y el ballet, que remiten a las figuras clásicas, muchas retomadas de propuestas norteamericanas bastante exoticistas que usaban reproducciones del arte clásico para crear "lenguajes" universales. Así que, muchos de los montajes del ballet folclórico "caricaturizan lo indígena" con una "ingenuidad" bastante racista; veo los "Jarabes de Michoacán" que montó Amalia Hernández y que se reproducen constantemente por los Ballets Folclóricos de Aficionados: con los pies en punta, el faldeo de las mujeres, las manos atrás y las espaldas rectas de los hombres, las mujeres con sombrero a la María Félix (me parece que todo viene desde Maclovia y que algo tiene que ver Luis Márquez Romay en eso)... y los hombres con botines....y me digo...dónde vería eso la señora?
Puedo decir que conozco un poco de las prácticas culturales p'urhépecha, y he visto un par de veces a mujeres "faldear" tan imperceptiblemente que dudo si "ésto" fue lo que motivó la recreación escénica, casi nunca he visto zapatear con las manos atrás a los señores, pero cuando lo hacen las espaldas son curvas y en una postura "banqueada", casi sentados; tampoco he visto a las mujeres usar sombrero.
Mis dudas son el que sean prácticas desaparecidas, pero hay muchas películas, fotografías, litografías y hasta pinturas de los indígenas p'urhépecha desde el siglo XVIII y no aparecen las actitudes corporales que se muestran. He visto bailar jarabes a la gente de Michoacán, los he "bailado" (si es que un oso baila) con ellos, no sólo a los p'urhépecha, pero nada que ver con el montaje. Si miro la re-presentación debo reconocer la autoría de Amalia Hernández, porque salvo la música (que si se basa en diversos jarabes de Michoacán y que montó el Trío Aguililla, que eran de la Sierra de Costa del Sur de Michoacán y no conocían lo indígena), a la mayoría de los movimientos no los puedo reconocer como parte del repertorio corporal de los p'urhépecha, y si hay algunos no cobran "sentido" en secuencia, aunque si lo sean desde la tradición inventada del Ballet Folclórico, pues son reconocidos y nombrados por sus usuarios.
Ahí el código es otro, los movimientos tienen sentidos que los ligan entre si pero no con la vida cotidiana, no hay mímesis de la vida laboral, de los rituales (sahumar, bendecir, persignar, "limpiar", sobar), de las situaciones de etiqueta: saludar, felicitar, despedir, condoler ¿Cómo integras lo extracotidiano de la danza con lo cotidiano del trabajo en un código común en el escenario si las personas no pertenecen a esos ámbitos? Me van a decir que no es el fin del Ballet Folclórico reproducir tal cual la vida corporal de los indígenas en el escenario, yo les pregunto ¿Entonces para que tomar sólo una parte y colocarla ahí?.. Eso es racismo, porque los pueblos no participan en tal decisión, y si me dicen, es que ellos no tienen que ver en el montaje, pues peor, porque lo que se propone es una usurpación vil....

domingo, 13 de marzo de 2022

Los folcloristas... quienes somos

 Los folcloristas deberían ser mediadores, es decir, permitir a los seres urbanos y a los no enterados, conocer una tradición. Si un folclorista se presenta en un café, peña, evento cultural organizado por el Estado y dice: somos folcloristas y vamos a mostrarles un género de música, baile o poesía, está cumpliendo con ésa labor; si además conoce a los músicos tradicionales y alienta que éstos estén en los espacios de difusión de la música, a riesgo de pasar a segundo plano, entonces es un promotor; si además, obtiene recursos para que estas tradiciones no desaparezcan y ayuda a fortalecerlas con acciones en las que él participa, pero alienta a que los propios preservadores lo hagan, entonces es un gestor; pero si además, puede estructurar sus actividaes y comunicarnos cómo funcionan las artes tradicionales, entonces es un investigador.
Yo creo que todos los que estamos en estos procesos somos un poco de todo, a veces estamos de folcloristas y forevereando, a veces damos un taller, o gestionamos, y luego damos una charla y ahí eso se convierte en investigación; sin embargo.
El problema central es de ética. No faltamos los que nos disfrazamos y ocupamos un lugar que no nos corresponde, porque queremos obtener cierta ventaja al suplantar al otro. Si decido suplantar a la investigación, no hay problema, el gremio me identificará y no me permitirá acceder a coloquios, cursos y demás. Si suplanto al gestor, en algún momento las instituciones me marginarán del acceso a los recursos y, por ello, renunciaré a la gestoría. En el caso del folclorista no hay problema, porque nadie se asume folclorista aunque todos los músicos urbanos lo seamos, así que nadie suplanta folcloristas. El punto álgido es que si hay muchos: investigadores, gestores y folcloristas que suplantan músicos tradicionales, que suponen que si pueden ellos tocar, cantar o bailar un género tradicional entonces ipso facto, en automático, "son" músicos/artistas "tradicionales"; ahí la puerca no quiere el maiz...Es además vergonzoso, que la mayoría de los músicos tradicionales tengan pocos espacios fuera de los ámbitos locales de la tradición, y que no sean bien remunerados económicamente, para que venga un músico urbano de fuera a quitarle su dinero, al ser contratado en las fiestas donde tocaba antes; pero además, si hay una presentación ante instancias de gobierno que paguen bien, entonces peor, porque están suplantándolos y presentándose como lo que no son, pero, además, están ganando dinero por ello.
Ejemplos hay varios y si me pongo a decirlos, seguro que me dejan de hablar mis amigos jajaja. Por ello, siempre insisto en que hay que dejar claro que los músicos tradicionales no son los folcloristas ni los investigadores, ni los gestores o promotores del patrimonio.

No confunda robo, plagio y "apropiación", con aprendizaje

 En el arte, en la tecnología, en la ciencia, en las humanidades el conocimiento se construye en común y ante la innovación se reproduce, se cita, se referencia, se deconstruye, se hace tecnología inversa... la diferencia siempre es de carácter ético y el fin siempre tiene detrás el interés de beneficiarse del otro; si yo re-conozco el antecedente, el beneficio obtenido es ético, si no lo hago plagio. Si no he realizado bien mi trabajo de reconocimiento de antecedentes, entonces plagio por ignorancia, pero no deja de ser plagio, si conozco el antecedente y lo omito, entonces es plagio a secas. En la edición de textos a veces se borran citas (por errores de dedo, incompatibilidad entre programas), pero no se exime del plagio, en el arte estas quedan explícitas para el "público culto y conocedor" y ocultas para los comunes y corrientes, no avezados en el tema, pero no dejan de existir. El plagio es "malo" porque valida la pereza y la aparente "incapacidad" para "crear", y proponer algo "nuevo", aunque siempre sea con base en lo que nos antecede, pues no se "crea" de la nada. No hace daño "citar", "referir", "dar crédito", no vulnera nuestra "creación", ni la hace "menos innovadora". Dónde, cuándo y frente a quién hacer el reconocimiento es una cuestión ética y de libre albedrío.
  La gente puede tocar y bailar, hay quienes reflexionan sobre ello y hay quienes no; a mí, me gusta pensar sobre lo que hago, hay quien piensa que: puedes ir por la vida "viviendo sin reflexión", y puedes ser feliz, adelante; pero hay quienes pensamos que: saber ¿Qué motiva lo que haces? potencia esa experiencia, y reflexionando sobre ello, creemos que es importante separar lo que es tradición (que se nutre del conocimiento de la genealogía familiar) de lo que es creación individual (que puede usar a la tradición, pero se adecua al contexto, a la noción de "arte" y "escenario". 
       Quienes no reflexionan confunden lo que es propuesta escénica con "tradición" y suponen que no hay "autoría" y no hay "derecho" sobre la creación, pero no es así, la noción de "propiedad" y de "intelecto" también existe en las artes tradicionales, ellos suponen que NO, porque no conocen y no han reflexionado sobre ello; así que se apropian con "desparpajo" o "vergüenza" de algo que no les pertenece, lo cual está mal, y es muy sencillo de "corregir", sólo hay que pedirlo, la música tradicional se pide, y los músicos tradicionales "regalan" piezas, igual sucede en el baile, si yo voy y le digo a un/ bailador/a "enséñeme", "regáleme", sin ningún problema te "darán" ése conocimiento, y tu podrás con toda propiedad decir "poseo" porque lo "aprendí" de un artista campesino este son, este paso. 
             A mí me parece que tal cosa es de educación, de ética y de actuar correctamente, pero para ello tienes que reflexionar ¿cómo se enseña la tradición, cómo se aprende, quién enseña, quién puede aprender? Los que no reflexionan, no pueden tener ni siquiera idea de esta dimensión ética y piensan que con llegar a una fiesta y subirse a la tabla basta; pero perdón, no es así. Muchas veces llegan a comer y beber sin ser invitados y se van sin decir: gracias. Este modelo de aprendices urbanos, lamentablemente está muy difundido, y no debe alentarse. Así que si alguien quiere "apropiarse" de la tradición, en el sentido de hacerla parte de su vida, adelante, pero tal apropiación tiene que partir de una base ética y de compromiso, no de alegar que es "comunitaria" y yo puedo llegar y tomarla (sobre todo si no soy parte de esa comunidad), o que puedo "transformarla" sin proponer un diálogo con l@s maestr@s de la tradición.... No confunda robo, plagio y "apropiación", con aprendizaje.
                 Hay una diferencia entre "cita", "referencia", "homenaje" y "copia"... en el arte...