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miércoles, 15 de abril de 2020

Las orquestas infantiles ¿Modelo?

A pesar de lo que se diga, el Estado mexicano impuso las orquestas infantiles de modelo venezolano, para el asunto de la paz y la reconstitución del tejido social. Ayer, se escuchaba música de xilófonos, como de Indonesia, con los vecinos, que tienen una bodega y la rentan a la orquesta del pueblo (Jesús del Monte, tenencia de Morelia), aunque financiada por el programa. 
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           Los niños tienen dos años estudiando cuerdas y alientos; pero rápidamente pasaron a otras músicas, y suenan bien; la cosa ahora es ¿y las músicas tradicionales de México? Y no lo digo por chauvinismo, sino porque el país es uno de los que más diversidad musical e instrumental tienen en el mundo y la situación de ciertas músicas es alarmante, sobre todo las indígenas y rituales ¿por qué no enseñarlas también, junto con las que tienen otras musicales? Igual de exóticas que las músicas del sudeste asiático, nos suenas, por su desconocimiento, los pífanos o flautas de caña de los indígenas: p'urhépecha, otomí, mazahuas y nahuas, por decir sólo los de Michoacán; o los "cantos modales" a capela de los indígenas de Ostula, o las "pirekuas" a Naná Iurixe. 
           Seguramente es porque falta un enlace entre los folcloristas y los músicos que sirven como instructores para las orquestas infantiles, pero ¿quién debe ofrecer tal vínculo? ¿Lo debe establecer el Sistema Nacional de Fomento Musical del INBA? ¿Lo debe hacer cada folclorista llevando sus materiales y poniéndolos a disposición de las orquestas locales? No todos los estados tienen Sistemas de Agrupaciones Musicales Comunitarias, algunos sólo tienen una orquesta, pero Michoacán tiene el suyo y además, el Subsistema Jimbani Erándepakua, que atiende a la población p'urhépecha, pero no a los otros grupos indígenas oriundos del estado, como siempre. 
           Aunque parece una buena idea formar orquestas infantiles y juveniles, hay que estar atentos, porque yo las veo como espacios que lavan impuestos y debería tenerse cuidado en lo que se consigue en "apoyos económicos" ¿Quién los da? ¿Quién los recibe? ¿Cuánto se gasta en instrumentos, salarios de profesores y renta de espacios?... Morelia cuenta con varias orquestas y coros en las colonias populares y tenencias, espacios del ámbito rural del municipio, que luego se reúnen en: la Orquesta Juvenil del DIF, la Orquesta Filarmónica Juvenil, la Orquesta y Coro Niños Músicos por la Paz, que organiza con fondos públicos la UCLA (una universidad patito de la ciudad) y el Conservatorio de Las Rosas (que no se distingue por su "transparencia financiera"); el Coro y Orquesta Esperanza Azteca, con la que lava sus impuestos Salinas Pliego, y la Orquesta de la Transformación "Miguel Bernal Jiménez", que es la que está en mi pueblo: Jesús del Monte, y es financiada por el Festival de Música de Morelia, que recibe fondos públicos y maneja a discreción la familia Bernal Macouzet y Jóvenes Mexicanos en Movimiento, una AC que formó el Tec. de Monterrey para que sus impuestos mejor se vayan con esta donataria, que tiene una clínica de salud en el pueblo. Suena bien, pero chíflenla más despacio...


(28 de marzo de 2017)
 

martes, 14 de abril de 2020

¿Por qué somos 500 después de 30 años?


Apenas hace unos minutos platicaba con otro amigo sobre el mismo tema y creo que debo aclarar algunos puntos.
         Primero, mi posición no es como trabajador del arte (porque aunque toco mal el arpa, lo considero un pasatiempo), sino como ciudadano en uso de sus derechos culturales y asistente, desde la prepa, a algunos de los "eventos culturales" que se proponen, sobre todo a los de música tradicional y folclórica, que desde hace mucho intento entender sus diferencias.
La Pinchekua
       Desde la secundaria, cuando formé parte de un efímero grupo folclórico, asistí a eventos donde estaban los grupos del momento: Canto Noble (que entiendo es distinto a Cantos Nobles, que es de una generación previa), que derivó en La Bola Suriana (si es que mis cálculos no me fallan, y si es así, ya habrá un tesista que se anime a contar esa historia). De ahí, como muchos aficionados de mi edad, descubrí que también había música "folclórica" mexicana y que, aunque se parecía a la de "los bailables" escolares, no era igual. Fue la colección de discos del INAH que adquirí en acetato los que me mostraron que había otras maneras de "cantar las valonas" y tocar los sones. A partir de ahí, hago presencia en los eventos donde aparecen músicos folcloristas y músicos tradicionales siempre que puedo.
       A lo largo de esas 3 décadas sólo he visto un evento masivo, con músicos tradicionales, cuando se le rindió el homenaje a don Leandro Corona en el centro de Morelia. Cuando digo músicos tradicionales no cuenta Lila Downs, Tania Libertad, o Eugenia León, ni los Cadetes de Linares, ni el Mariachi Vargas, o el Gama Mil, América o México. Lo usual es que seamos los mismos asistentes, los hijos más crecidos de los mismos y que los que han fallecido, o están en sus casas sin salir por la edad, sean sustituidos por nuevos y nuevas devot@s de las músicas tradicionales. El público está conformado por muchos profesores de educación básica, secundaria y universitarios, y los hijos de estos; una buena proporción de ellos además, bailarines de ballets folclóricos, o que pasaron por ahí. Los artistas de otras artes y músicos, aunque solo unos cuantos rockeros. No veo a muchas "amas de casa", si hay jubilados, pero casi todos del magisterio, algunos son empleados de gobierno y otros de la burocracia cultural que organiza, o acarrean para que sea público. En total no supera las 500 personas, que son las sillas que se rentan en los casos en que se espera mucho público, como cuando los de la UNAM traen folkstars: Mono Blanco, Guillermo Velázquez o Los Camperos de Valles.
            En 30 años sólo he contestado 3 encuestas en eventos con financiamiento federal y un par en eventos en foros cerrados de la SECUM, antes IMC, que por haber sido en la Casa de la Cultura creo fueron motivados por una directora nueva. Si en promedio anual acudo a unos 30 ó 40 eventos, eso quiere decir que bajita la mano he ido a 10,800 eventos de la SECUM (a la que exijo calendario), pero sólo he sido partícipe de una encuesta cada 4 años. Es curioso, pero si esos 500 fuéramos a los 30 eventos por mes, parecería que la SECUM atendió en estas 3 décadas a 5,400,000 personas; pero no es así, hay eventos de 20 ó 30 personas; no obstante, el presupuesto crecía hasta 2014 y luego decreció: 

          -2013 $142,667,406.00
          -2014 $367,341,978.00
          -2015 $219,589,967.00
          -2016 $281,353,256.00
          -2017 $162,121,093.00

Lo que crecieron fueron las plazas de trabajo por contrato en la SECUM, y las basificaciones que se hacen discrecionalmente. Así que la inversión "en cultura" en realidad es en "BUROCRACIA CULTURAL".
               Es evidente que hace mucho no hay un plan de acción en el área de cultura, que los festivales millonarios están coptados por las familias de la élite moreliana, que las prácticas gasteriles son habituales entre la burocracia cultural, que es la caja chica donde todos meten mano y no hay procesados; pero además, salvo las voces de los artistas y trabajadores por contrato, que se alzaron ante la falta de pago, no hay quien desde la Sociedad Civil pida cuentas, pues cuando se trata de obra pública ineficiente (como la del Ayuntamiento de Morelia) o inexistente (como las del Ejecutivo) los afectados reclaman; pero ¿quiénes se sienten afectados en sus derechos culturales? Ojo no confundamos los derechos "LABORALES" de los artistas con los "DERECHOS CULTURALES" de la ciudadanía.
                 La mayoría de la burocracia cultural se regodea en sus eventos, se palmean y se aplauden, pero hasta donde yo sé no ha habido evaluación de su política cultural, porque tal acción no la pueden hacer ellos con sus propias "encuestas" de calidad; sino tendría que ser una instancia externa quien la realice. ¿Quién evalúa la Política Cultural del país? Bueno, el INEGI tiene una Encuesta Nacional de Consumo Cultural del 2012, donde nos dice que no llegamos al 3% en el consumo de músicas tradicionales nacionales, en tanto Inglaterra llega a casi el 39%. No hay organismos que, hasta el momento, hayan generado propuestas para tal fin, porque parecería que (o así piensa la burocracia cultural) no hay metodologías para ello; existen, pero no la voluntad para hacerlo.
               Es por ello que se habla de la Pinchekua, quien vio una ya las vio todas....aunque los 500 nos pongamos de pie aplaudiendo el mismo "espectáculo" que el del año pasado, congratulándonos de tener la riqueza de tradiciones y ¡Arriba Michoacán! ¡Juchari Uinapekua! y otras manifestaciones de chovinismo. Justo cuando por eso no deberían repetir las agrupaciones musicales ni las regiones, de entrada el nombre es DISCRIMINATORIO, por qué no se llama Mbaxua, Dängo, Iluiyotl, Fandago, u otros nombres que cambien año con año, centrándose en otras culturas, ¿creen que sólo los p'urhépecha tienen fiestas todo el año, o 100 danzas, o 10 dotaciones instrumentales distintas?
            Tengo derecho a "no "querer ver lo mismo", pareciera que las "tradiciones no cambian" (lo cual no es cierto), los que no cambian son los grupos que presenta la SECUM. Así que en respuesta de la violencia que ejerce en mi contra la SECUM tengo que ir a buscarlos yo; pero ¿qué pasa con quien no tiene tal posibilidad? La mayoría no sale de sus colonias y allá no llegan los eventos de la SECUM, como que les da miedo ir a Trincheras, El Realito, Villas del Pedregal, la Obrera, Praderas, o Santiaguito; ni un festivalito de rap les hacen. Hasta los fresas de la UNAM promocionan su evento de RAP y Género, eso sí, en sus instalaciones para que los chavos no vayan.... ¿Por qué los eventos de la SECUM están centralizados, no sólo en Morelia, en el centro de Morelia? ¿A poco creen que no voy a ir a Trincheras a ver a los Erandi, o a La Bola a la Obrera?
              Ya basta de lamentos termino con una propuesta: una institución como la UMSNH está en capacidad de realizar una evaluación independiente de la política cultural en el estado; pero les va a costar ¿Qué ganará la SECUM? Romper la barrera de los 500 asistentes a sus eventos.
                 O demuéstrenme con evidencias que acuden más...


(30 de mayo de 2017)

Pensando Acciones Concretas

Ahora platicando con una amiga que me pide pensar acciones concretas, respondo: creo que se necesita realizar una Evaluación Independiente de las Políticas Culturales de la SECUM, y proponer un Plan Ciudadano de Cultura que lleve a cabo en el siguiente gobierno con un Consejo Ciudadano en un órgano de verificación con atribuciones: no los "asesores" que cobran y que no saben nada del asunto como es evidente con la maestra secretaria.
              Las evaluaciones cuestan dinero, y el Estado las paga, como lo hizo un grupo de profesores del CIESAS con el PROGRESA... creo que se tiene que plantear como una exigencia que se evalúe la política cultural del estado de Michoacán y se reviva o se reforme la ineficaz Ley de Cultura. Ello implica: organización de creadores, promotores culturales etc; pero no para crear un organismo laboral, como el COTACUM, que considero debe existir (ahora más que nunca), pero no como se realizó aquel, de manera parcializada.
            La organización es para impulsar exigencias: un Plan de cultura, un Secretario o Secretaria que no sea un político, sino un gestor o promotor que no haya trabajado para la SECUM (un artista garantiza que se haga una mala administración), y una instancia de evaluación y asesoría, no como los chupasangres que ahorita están.... Pero tal no puede hacerse sin organización, ni sin presión... y para eso hay que estar preparados, porque la policía es para eso, para amedrentar y quitar presión sobre los políticos...
               Ustedes dicen ¿Le entramos?
(30 de mayo de 2017)

¿Quién evalúa las acciones de política cultural?


Yo creo que cualquier universidad pública puede hacerlo. Ahora, hacer el trabajo de la SECUM, sólo lo debe hacer la SECUM; no es labor de las Universidades ni de sus departamentos de Difusión Cultural; pero es claro que la SECUM no puede evaluarse. Así como un investigador no evalúa su trabajo sino que las instancias acordes para ello, como el CONACYT, lo someten a pares, no son "cuates", cuando menos todavía yo no tengo esos cuates. Yo creo que la UIIM, la Universidad de la Ciénega, y algunas de las privadas (las que no son patito), también podrían evaluar la política cultural de una institución; pero yo hablo de la UMSNH porque sé que tienen personal calificado para hacerlo, no yo, ni mis cuates: hay toda una Facultad de Administración que está calificada para realizarlo, porque las instancias de gobierno no sólo son sus actividades formales: la educación, la salud, o la cultura, sino la administración de recursos y personal humano, la contabilidad, los procesos que se desarrollan en sus prácticas cotidianas y que conforman una cultura organizacional, los organigramas, la legislación que lo rige y ahí tenemos una Facultad de Derecho que puede revisar toda la reglamentación interna; pero además, está la cuestión de la Pedagogía de las Artes, la formación de públicos, y tenemos una Facultad de Artes, que además imparte contenidos. Es en ése sentido que lo dije.... no porque YO quiera hacerlo, aunque puedo, en alguna medida, participar, aunque sea sirviendo café...
Abraham Flores pintando El Arateño
          NO se preocupen, no quiero ser "funcionario". He comentado que si a mí me ofrecieran ser Secretario de Cultura tendría que decirle al gober precioso: ¿Cuento con el apoyo para enfrentar a los sindicatos y las mafias o sólo me van a dar mi sueldo? Si es por los 80 mil pesillos, no creo que las canas y disgustos valgan tu tranquilidad y tu reputación. Ya te maicearon. Y al final terminarás pobreteado: Pobre pendejo! Tus cuates no van a ser tus cuates, los que te conocen se van a acercar a pedirte chamba, plaza, bissnes, y si no se los das van a hablar de ti; pero además, vas a tener que escuchar a todos con una sonrisa, palmerales la espalda y prometer lo que no vas a hacer, tragar mucho camote en reuniones larguísimas donde no se llegará a nada porque para eso están planeadas, para exasperar, y cuando de la exasperación pasan a la acción y toman tu oficina, levantar el teléfono y hablarle a otro mafioso para que suelte los perros. Una secretaría, rectoría o cargo menor, sin un cambio de orden más estructural es aceptar sólo por el dinero del sueldito y pasar a la historia como otro inepto funcionario; pues no, de esos está lleno el gobierno estatal, el federal y no se digan los municipales; y luego que a tus hijos los vean con lástima, con rencor, o se desquiten con ellos porque fuiste un necio, un estúpido, pues no gracias....Cuando veo que se aceptan cargos sin saber nada sobre el tema y se pasa de la Universidad, a una diputación, y luego a la SEP, y a la SECUM, y luego se vuelven senadores, me queda claro que es sólo por las chambas y los sueldos, porque se pertenece a la mafia que cobra y no hace nada, sólo contener el descontento para que los de arriba cobren más y roben más; pues menos, ser un títere de otro pendejo.... ‘ta peor, cubrir al "señor secretario" y decir que lo que tú haces lo planeó él, pues peor tantito…
             No gracias NO QUIERO SER SECRETARIO, no con éste sistema, no con éste o el siguiente gobierno, o partido...
           Hasta ahora lo hago por puro ejercicio utópico reflexivo, es como entrenamiento de sombra en el boxeo, me preparo para un debate con un contendiente de mayor peso y que no va a querer enfrentar a un David de bermudas. Supongo que no hay pueblo que aguante tantos gobiernos pendejos y sanguijuelas.
           Algún día vendrá el verdadero cambio y hay que tener propuestas de cómo enfrentar un futuro con participación colectiva, toma de decisiones concensadas, presupuestos participativos, funcionarios ciudadanos y ciudadanos fiscalizadores, con medios independientes que inquieran, burocracia cultural preparada para enfrentar los nuevos retos, que no necesite un escritorio y almuerzos de dos horas, con consejos de vigilancia ciudadanos, auditorias transparentes e independientes. Administrativos y contables con diplomados en arte y sensibilización, gestores culturales y promotores con diplomados en administración y contaduría, artistas libres para crear. Sueños pues.... sueños. 
(30 de mayo de 2017)