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domingo, 13 de marzo de 2022

Los folcloristas... quienes somos

 Los folcloristas deberían ser mediadores, es decir, permitir a los seres urbanos y a los no enterados, conocer una tradición. Si un folclorista se presenta en un café, peña, evento cultural organizado por el Estado y dice: somos folcloristas y vamos a mostrarles un género de música, baile o poesía, está cumpliendo con ésa labor; si además conoce a los músicos tradicionales y alienta que éstos estén en los espacios de difusión de la música, a riesgo de pasar a segundo plano, entonces es un promotor; si además, obtiene recursos para que estas tradiciones no desaparezcan y ayuda a fortalecerlas con acciones en las que él participa, pero alienta a que los propios preservadores lo hagan, entonces es un gestor; pero si además, puede estructurar sus actividaes y comunicarnos cómo funcionan las artes tradicionales, entonces es un investigador.
Yo creo que todos los que estamos en estos procesos somos un poco de todo, a veces estamos de folcloristas y forevereando, a veces damos un taller, o gestionamos, y luego damos una charla y ahí eso se convierte en investigación; sin embargo.
El problema central es de ética. No faltamos los que nos disfrazamos y ocupamos un lugar que no nos corresponde, porque queremos obtener cierta ventaja al suplantar al otro. Si decido suplantar a la investigación, no hay problema, el gremio me identificará y no me permitirá acceder a coloquios, cursos y demás. Si suplanto al gestor, en algún momento las instituciones me marginarán del acceso a los recursos y, por ello, renunciaré a la gestoría. En el caso del folclorista no hay problema, porque nadie se asume folclorista aunque todos los músicos urbanos lo seamos, así que nadie suplanta folcloristas. El punto álgido es que si hay muchos: investigadores, gestores y folcloristas que suplantan músicos tradicionales, que suponen que si pueden ellos tocar, cantar o bailar un género tradicional entonces ipso facto, en automático, "son" músicos/artistas "tradicionales"; ahí la puerca no quiere el maiz...Es además vergonzoso, que la mayoría de los músicos tradicionales tengan pocos espacios fuera de los ámbitos locales de la tradición, y que no sean bien remunerados económicamente, para que venga un músico urbano de fuera a quitarle su dinero, al ser contratado en las fiestas donde tocaba antes; pero además, si hay una presentación ante instancias de gobierno que paguen bien, entonces peor, porque están suplantándolos y presentándose como lo que no son, pero, además, están ganando dinero por ello.
Ejemplos hay varios y si me pongo a decirlos, seguro que me dejan de hablar mis amigos jajaja. Por ello, siempre insisto en que hay que dejar claro que los músicos tradicionales no son los folcloristas ni los investigadores, ni los gestores o promotores del patrimonio.

jueves, 16 de abril de 2020

Red para estudiar las Artes tradicionales del Occidente.

El estudio de las Arte Tradicionales del Occidente no puede continuar como un esfuerzo individual, cada vez es más necesario un observatorio de un equipo multidisciplinario que trabaje con discusiones en red. Aunque los tópicos van a ser reiterados, les propongo que se retomen algunos los vertidos hasta ahora.
 
       A) La cuestión de tratar a las artes tradicionales como TRADICIONES por sus procesos y no por sus contenidos; que es la discusión primera, los ejemplos pueden ser jarochos, terracalenteños o los que se les ocurran, pero con conocimiento de causa, yo por ejemplo sé que existe SONEX, pero no podría hablar de ellos, en cambio sí de ARPEX. No se trata de “hablar desde la experiencia de cada quién”, sino reflexionar sobre los procesos, porque la mayoría de los participantes somos folcloristas y nuestra experiencia no es la del músico tradicional, para ello hay que entrevistarlos, preguntarles, y comunicar resultados, que claro, se contrastarán con las experiencias de quienes estamos en esto por investigar, promover, foreverear, etc.
        B) La otra propuesta es ver las relaciones TRADICIONAL y MODERNO no como opuestos sino como contemporáneos; coexisten y conviven, pero se atienen a fines distintos, uno a fortalecer los procesos comunitarios y el otro promueve la individualización, otro se centra en lo local, otro pregona lo MUNDIAL, uno privilegia los diálogos interpersonales otro los “internacionales”, pero sujetos a diferencias de poder. Para ello está la propuesta de estudiar ARPEX y la TAMBORA DE Borrayo en California, y en México.
        C) La tercera viene por el asunto de la INNOVACIÓN o la FUSIÓN. Se debe reflexionar sobre la "innovación" de las músicas tradicionales y el papel que juegan sus preservadores; me comenta Amparo que está trabajando un disco para un músico de Colatlán, que toca son huasteco, y éste señor le dice que la innovación le toca a los viejos, pues para él, es cuando ya se conoce bien el sistema de la tradición, cuando se pueden permitir licencias para modificarla, pero acorde a sus marcos generales. Ella, además de coincidir, me dice que la fusión (que ha impulsado la World Music) no es "innovación", porque no transforma a la tradición, pero tampoco es un diálogo serio entre tradiciones. Yo creo que es pertinente pensar en qué ha hecho el mariachi al respecto, pues es una de las primeras músicas mexicanas que busca la internacionalización y para ello se ve forzado comercialmente a incluir repertorio latinoamericano El gavilán, tío tío y los golpes de la música venezolana van en ése sentido, el incluir música "clásica", o "pasodobles", e incluso "música internacional" de sus momentos de gloria: bossa nova, son parte de esta internacionalización pero desde el mariachi de masas que vende discos que luego el mariachi popular retoma, de manera que ahora es posible pedir "La vikina" y todo mariachi debe tocarla; sin embargo, en los espacios comunitarios nadie toca "Las bodas de Luis Alonso", ni las piden, porque "no se ocupan". Luego está la cuestión de cómo apropiarse la tradición y que se propone, desde lo contemporáneo y urbano, donde la "fusión" no parece "mala", sino deseable, de tal manera que cuando uno toca el arpa cacheteada y un "tamborero" se mete, entonces "hay que aceptarlo" porque eso es diálogo entre culturas musicales? Y si uno lo corre, pos queda como un pinche talibán del son? La cuestión es que si debe haber un diálogo, ¿pero cómo, cuándo, dónde, quiénes, deben establecerlo y para qué? ¿Para vender discos Lila Downs dixit?

         Les pediría que participen activamente, no importa que hay discusiones y "enojos", pues las críticas serán sólo a las perspectivas y posturas, pero no a las personas, pues como bien sabemos, es de sabios cambiar de opinión, sobre todo cuando los argumentos son potentes. Así que no teman, inviten a las personas que consideren que deben participar, lo ideal es que a partir de estas discusiones, se puedan armar equipos de trabajo, donde dos o tres se pongan de acuerdo en trabajar una "ponencia" conjunta, y se plante a los organizadores del Coloquio del Mariachi, mesas, simposium, conferencias concierto, etc., pero con un trabajo de diálogo previo, e ir escribiendo, porque de nada sirve que quede sólo en el Foro, si no se participa ampliamente en otros espacios y se materializan propuestas.

lunes, 13 de abril de 2020

¿Música popular o música tradicional?


A partir del otorgamiento de la presea "Melchor Cocampo" a los Hermanos Jiménez, un grupo de música popular de la Tierra Caliente ha traído un revuelo, justo porque no se trazan diferencias en la vida cotidiana entre lo popular y lo contemporáneo en las músicas regionales, que además, pertenecen a una tradición. La música popular contemporánea de una región es parte de una tradición regional, la música tradicional de arpa da origen a músicas populares como las que tocan Los Hermanos Jiménez, La Raza Obrera, Los Canarios de Michoacán, o Impacto musical de Tepeque; pero que usen arpa no quiere decir que sea música tradicional, es Música Popular con arpa de Tierra Caliente. Estos grupos también tocan baladas, cumbias, canciones rancheras y sobre todo corridos, muchos de ellos sobre narcotraficantes locales, pocas veces incluyen un son, menos un gusto o un jarabe (que en general, desconocen) en sus presentaciones.
Los Hermanos Jiménez y el Gobernador Aureoles

      La pregunta es si ¿ésa música debe ser apoyada por el Gobierno del Estado con una presea como la Melchor Ocampo? De entrada las inumerables ferias y eventos que realizan los municipios y el mismo gobierno del estado de Michoacán, gastan una buena parte en contratar a grupos de música popular mediática. Bandas, norteños, baladistas y hasta roqueros llegan a tocar a los "Teatros del Pueblo", de hecho viven una buena parte esas presentaciones, más que de bailes realizadas por empresarios (además siempre extorsionados).
     Basta revisar las programaciones de los pueblos en la Meseta, o los programas oficiales para ver que desde el gobierno estatal y los municipales se invierte más en ésos grupos que en actividades culturales. Uno puede ver que los municipios se gastan en las ferias locales y aniversarios de elevación al municipio, los 16 de septiembre, los días de las madres y otras fechas y compararlo con lo que se invierte en las Casas de la Cultura, para desilusionarse.
   Eso de que tocan narcocorridos, pero no están "dedicados" al narcotráfico, es una verdadera tontería, y para que vean que es cierto, nota del Excelsior, de hace 4 años:
Enlace al Excelsior

Además, hay acusaciones como esta penden sobre otros grupos que de manera forzada o "voluntaria", tenían que lavar dinero o transportar droga:




(9 de junio de 2016)