A decir de Silvestre Vargas, seguramente transmitiendo la memoria de su padre, los primeros miembros del Mariachi Vargas fueron: Gaspar Vargas López (ejecutante de la guitarra de golpe), Manuel Mendoza Mendoza (tocaba el arpa grande), Refugio Hernández Vargas (el primer violín) y, un segundo violín, tocada por Lino Quintero Ochoa. Lamentablemente Lino murió joven, a causa de una bala, en 1901; a los 38 años, pues había nacido en 1863. Su linaje provenía de Tuxpan y no tiene relación cercana con los hermanos Rafael y Jerónimo Quintero, quienes provenían de Ciudad Guzmán, el antiguo Zapotlán El Grande, y también formaron parte del mariachi de los Vargas, en sus inicios. No obstante, sería interesarte explorar hacia atrás en el tiempo ambos linajes y ver si se entrelazan en algún punto.
Iniciaremos esta exploración genealógica con el matrimonio de don Cármen Quintero con doña Anselma Ochoa, el 2 de mayo de 1859, en Tecalitlán. Fueron sus padrinos: Juan Ceballos y Felipa Arellano. Testigos del hecho .Antonio Adame, y Vicente Macías.
Lino habría nacido hacía 1860, y contrajo matrimonio con Eduviges Ávalos, el 25 de abril de 1881, en la parroquia de Tecalitlán.
La pareja de “Luis Quintero y Eduviges Ávalos”, bautizaron a María Asención, hija legítima de Encarnación Pulido y de Librada Barajas, el 16 de agosto de 1883, en Tecalitlán.
El día 3 de enero de 1884 bautizaron a su hija María Prisciliana, nacida 10 días antes. Quedaron registrados sus abuelos paternos: José Carmen Quintero y Ana Soto Ochoa; los abuelos maternos fueron: José María Ávalos y María Reyes Hernández.
La hermanda de Lino, Apolonia Quintero, contrajo matrimonio con Vicente Manríquez, en Tuxpan, el 16 de febrero de 1889. Ambos vivían en Espanatica, el primero soltero, de 23 años, labrador, hijo de Pioquinto Manríquez, que entonces vivía y de Nemecia Ceja, finada; la segunda dijo: que también es originaria de Espanatica, célibe, de 16 años, hija de Cármen Quintero y de Anacleta Ochoa, que viven. Uno de los testigos: Bartolo Alcaráz, aparece registrado como soltero y músico.
El padre de Lino murió el 11 de abril de 1892 en Tuxpan, de influenza, y dio parte a las autoridades su yerno Vicente Manriquez. Carmen Quintero falleció a la edad de 60 años, estaba casado, fue labrador, originario de Tuxpan, hijo de Vicente Quintero y Margarita Jiménez, difuntos, dejó libre a Aniceta Ochoa, de 48 años.
En Tecalitlán, el 21 de enero de 1899, Lino Quintero, jornalero de 36 años, de esta vecindad, casado con Eduviges Gómez, de 30 años, registró a su hija María Jesús, nacida el día 14 del mes, a las 2 de la tarde, en el cuartel 4o. La niña era nieta, por línea paterna, de Carmen Quintero y de Anacleta Ochoa, y por la materna de José María Gómez y de Reyes Hernández.
Un año después, en el mismo Tecalitlán, el día 28 de septiembre, Lino Quintero, jornalero de 40 años, de esta vecindad, casado con Eduviges Gómez, de 35 años, compareció ante las autoridades y dijo: que el día 15 del presente mes, en el cuartel 5o, dio a luz su esposa al niño que presentó vivo y que se llamaría Adolfo Quintero, nieto por línea paterna de Carmen Quintero y de Anacleta Ochoa, y por la materna de José María Ávalos y de Reyes Hernández.
Todo parecía normal, pero a las 10 de la mañana del día 29 de diciembre de 1901, en Tecalitlán, compareció Candelario Gregorio Gómez [suegro de Lino], casado, fustero, de 76 años, de esta vecindad y dijo: que hoy a las 9 de la mañana en el cuartel 4o, “falleció de balazo”, Lino Quintero, casado, filarmónico, de 36 años, de esta vecindad, hijo legítimo de Carmen Quintero y de Anacleta Ochoa, de esta vecindad, dejó viuda a Eduviges Gómez. El cadáver fue sepultado en fosa común, debido a la pobreza, en el cementerio del pueblo.El primer segundero del mariachi de los Vargas, de Tecalitlán, murió de manera violenta al iniciar el siglo XX. No alcanzó a vivir los triunfos de su grupo musical con los compañeros; pero su existencia nos muestra que: vivir de la música en los espacios rurales del occidente de México no era ni redituable en lo económico, ni seguro para los músicos, incluso antes de que se desataran las revoluciones, las luchas agrarias por la tierra, y los levantamientos alentados por la Iglesia católica.