lunes, 16 de febrero de 2026

La familia Martínez de Tecalitlán


Don José María Martínez Monroy, fue un ejecutante de guitarra quinta, “mariachera”, o de “golpe”; nacido en Tecalitlán en 1844, y fallecido en el mismo pueblo en 1916, a los 72 años. En varias entrevistas don Silvestre Vargas habla de los músicos de su pueblo que formaron los que para él fueron los “primeros” mariachis, aunque es muy probable que ya existieran otros no documentados.
En Tecalitlán, a mediados del siglo XIX, residían varios músicos que formaban mariaches y a quienes Silvestre aseguraba haber conocido en su infancia, hacia 1910; nos dice:
Yo alcancé a conocer a los miembros de ese conjunto ya muy ancianitos, entre ellos a Don Demetrio Olais que tocaba el arpa; Don José Martínez, guitarra, y Don Jesús Reyes, violín.
El conocimiento de la familia y el linaje musical fueron algunos de los motivos para que don Silvestre Vargas, en los años 40, invitara al mariachi de su familia al nieto de don José Martínez, llamado Blas Martínez Panduro (1912-2016), campesino, albañil, carpintero, arpero, y constructor de instrumentos musicales; casado con doña Rosario Barajas Torres. La pareja dio Martínez Barajas origen a dos músicos de mariachi más: José Martínez Barajas, violinista, más conocido como “Pepe” Martínez (nacido en Tecalitlán, en 1941, y fallecido en Guadalajara, en 2016), y al trompetista Fernando Martínez Barajas (nacido en 1946- muerto en 1998).
El linaje de los Martínez de Tecalitlán, hasta ahora documentado, inicia en Tamazula, con la pareja de los indígenas Pablo José Martínez, casado con María Getrudis Castellanos, originarios de Tamazula, nacidos hacia 1760, y unidos en matrimonio hacia 1780. De la pareja nació Pablo José Martínez, “indio de tasación” (que pagaba tributo por los alcaldes indios del pueblo) unido en matrimonio con María Nicolasa Solano, probablemente mestiza.
Pablo José Martínez y Ma Gertrudis Castellanos*
[aparecen como “españoles”, pero al parecer eran “mestizos”
aceptados como tales] (Tamazula, 1760?)
Padres de:
Antonio Basilio Martínez Castellanos.
Es curioso que al dar sepultura a su hijo Basilio, “indio de este pueblo”, la pareja es registrada como “naturales de este dicho pueblo de tasasión”. La familia es clasificada en los documentos como “indígenas” y también como “españoles”, o como “blancos”; tal vez por sus ojos rasgados, que caracteriza al fenotipo de la familia, altunos individuos de la familia sean considerados “indios”, sobre todo cuando su piel es morena, mientras que aquellos individuos que tienen la piel sanguínea, son “chapeados” o “colorados”, que es otro elemento fenotípico que persiste en los Martínez, son considerados “blancos”. Es muy probable que la actividad musical fuera una actividad familiar de un par de siglos, y tengo la hipótesis que los ascendientes en Tamazula formaron parte de la capilla musical de la parroquia, quienes usualmente eran indígenas educados por los frailes franciscanos.


La salida de los Martínez del pueblo de Tamazula obedece, me parece por su similitud con otros casos documentados, a una estrategia familiar para dar un salto en la barrera de color y volverse “mestizos” y luego, “coyotes”, “castizos” y por último, “españoles”. Un proceso en el que se debe empeñar toda la familia en “mejorar la raza”, es decir, casarse con personas con el fenotipo “criollo”, dejar de hablar el náhuatl, y tomar la cultura "occidental". Este proceso implica salir de la comunidad, dejar de ser de tributar por “tasación”, para ser “indios laboríos” en haciendas y trapiches, y luego ya como “mestizos” y “castizos” no pagar tributo (aunque en el siglo XVIII se intentó hacerlos tributar como “no españoles”). Ello permitía cierto “ascenso social”, con problemas en las identidades sociales, pero requería mucho tiempo, un esfuerzo continuo de toda la familia, y que los sacerdotes se “hicieran de la vista gorda”, para ir modificando los registros bautismales y matrimoniales. Este es el caso de los Martínez de Tecalitlán, a quienes podemos ver a lo largo del tiempo apareciendo como “españoles” y como “blancos”, cuando se trata, como sucede con muchas familias mexicanas que se consideran “blancas”, de “güeros de rancho”, de familias que dieron el salto a la "barrera de color". Lo importante aquí es el linaje musical; que se puede ver de larga data, y que, con un poco de tiempo en los archivos de Tamazula, podrían mostrar el comienzo del linaje musical.

domingo, 15 de febrero de 2026

Los Villa Pérez una familia de mariacheros del Jalmich.


La familia que formaron don Melesio Villa y doña Seferina Pérez, oriundos los dos de ranchos en La Manzanilla de la Paz, recorrió varios pueblos al sur de la Sierra de Santa María del Oro; es por ello que nacieron sus hijos en Zapotiltic, pero una vez pasada la Revolución, volvieron a su querencia y el Censo Nacional de 1930 los encontró en Teocuitatlán de Corona, viviendo en la casa número 4 de la calle Corona; viven en el hogar Melesio Villa, labrador, de 35 años, casado por las dos leyes con Seferina Pérez, de 35 años, ambos saben leer y escribir; con sus hijos Ernesto Villa Pérez, soltero, músico, de 18 años [nacido hacia 1912], su hermano José Villa, de quince años, “labrador”.
A decir de la familia, todos se dedicaron a las labores del campo, ayudando a su padre; pero don Melesio tocaba un poco la guitarra séptima, y hacía 1920 decide invertir en sus hijos comprándole a Ernesto un arpa, y a José una vihuela, con lo que empiezan su aprendizaje musical.
El hermano mayor se llamó Ernesto Villa Pérez y aprendió a tocar el arpa grande, al estilo “zurdo”, tocando los bajos con la mano derecha y la melodía con la izquierda. Era muy bueno, por lo que al emigrar a la capital ingresó al Mariachi Vargas, hasta que, al iniciar la década de los 50’s, tuvo unas diferencias con Rubén Fuentes y salió del Vargas, para integrarse al que había formado su hermano menor. Su hermano José Villa recuerda así ese momento:
...Ernesto tenía un oído espectacular no tenía ningún problema en seguir todas las notas musicales, pero pues Rubén Fuentes empezó a querer que todos se pusieran a estudiar notas musicales y aquí se armó la buena, Ernesto Villa tenía un gran sentido musical, aparte el tocaba su arpa del lado derecho, al revés de todos, sacándole al arpa un hermoso sonido y bajeo espectacular, lo que hizo ganarse un lugar en la historia de la música mexicana. Pero tenía un defecto, era muy explosivo y siempre cargaba una punta muy filosa, que aún conservo; si alguien se equivocaba de inmediato sacaba la punta y les tiraba a dar.
Por su mismo carácter se ganó la salida del mariachi Vargas. Un día le dijo Rubén Fuentes: “mire don Ernesto aquí o se aplica a saber nota o se va”, en ese momento “desfundó” su pistola calibre 38 y se la puso en la cabeza a Rubén diciéndole: -A mi, ningún muchachito “caguengue” me va a enseñar música, ni cómo tocar. Con esto, Rubén le dice a Vargas: -O corres a Ernesto o me voy yo. Y así fue su salida.
Don José de Jesús, “Pepe”, Villa Pérez, fue ejecutante de la vihuela, y de la guitarra sexta, cuando esta se incorporó al mariachi de masas, nació el 26 de mayo de 1915, en Las Canoas, un rancho que algunos aseguran pertenece al municipio de Zapotiltic y otros a Tuxpan. Es el mas conocido de la familia porque, como sucede en las películas de intriga, se quedó con el mariachi de sus parientes, los Pulido, y lo transformó en el Mariachi México. En 1935 emigró a la ciudad de México, donde conoce a Valentín Rojas, quien lo invita a formar parte de un grupo musical que tocaba en las cantinas y la vía pública en torno al barrio de Garibaldi.
Pepe, junto a don Miguel Martínez, trompetista, arreglista y compositor, hicieron algunos cambios que definirían al mariachi moderno, al agregar una segunda trompeta, que inhibe con su estruendo a los violines, dándoles a los metales el peso de la melodía; además, como estaban de moda los tríos de guitarras, hicieron que el mariachi cantara a “tres voces”; así que el día de la Candelaria (2 de febrero) de 1953, nació una concepción del mariachi ya plenamente urbano, adecuado a repertorios nuevos, en otros contextos. La trayectoria del Mariachi México es más o menos sencilla de seguir, por su fama, y no es el objetivo de este texto. Don “Pepe” murió el 24 de julio de 1986.
La familia, como sucedió con otras de la cuenca sur del Lago de Chapala, decidió migrar a los pueblos y haciendas del sur de la Sierra del Tigre con la Revolución. Al igual que otras familias de músicos y campesinos, que hemos documentado en la región, no tenían tierra y tenían que moverse siguiendo el trabajo agroganadero en los ranchos, dónde además, ejercían la música como un oficio complementario o como una afición.
Esa movilidad de las familias no perdía la conciencia del linaje familiar, el cual, muchas veces, se remontaba varias décadas en el tiempo. Un buen ejemplo es cuando los hermanos Villa Pérez entran al Mariachi Michoacano Pulido, un grupo que Lázaro Cárdenas impulsó desde que lo acompañaron a su campaña electoral, y que estaba adscrito a la SEP. Don José de Jesús Villa Pérez, recuerda que:
A partir de entonces mi hermano y yo pasamos a formar parte del “Mariachi Pulido” que era de unos primos lejanos míos, pero primos al fin... ellos eran Pancho y David Pulido, cuando yo llegue a ese mariachi sabía que ellos nunca habían tocado en la radio.
Vamos a ver que tanta proximidad tenía el linaje y a la par vamos a conocer el desplazamiento de las familias. La pareja de Melesio Villa y Serafina Pérez nació en los ranchos de La Manzanilla de la Paz, después de bajar a Zapotiltic, regresan al norte y por eso en 1930 residen en Teocuitatlán de Corona.
El abuelo paterno de los Villa Pérez fue, según los registros documentales, Lugardo Villa, nacido en “Cojumatlán”, dice un documento, pero en su acta de nacimiento dice que nació en Mazamitla, sin embargo, sus padres si se casaron en Cojumatlán, Michoacán.
Lugardo Villa fue bautizado en Mazamitla, hijo de Pioquinto Villa [Villaseñor aparece en los documentos] Ayala, nacido en 1805, en Jiquilpan, y muerto hacia 1888, en la ciudad de México. Don Pío contrajo matrimonio con Ma Ignacia Valdovinos, en Cojumatlán en 17 de diciembre de 1829. María Ignacia nació el 26 de diciembre de 1811, en Jiquilpan, con calidad de “mulata”, y murió en el rancho de La Tuna Mansa, en Tizapán el Alto en 7 de septiembre de 1879, ahí nació Lugardo.
Al casarse Lugardo a los 20 años con Bacilia Torres, hija de Antonio Torres y Trinidad Miranda, ambos vivían en el Cerro del Gallo, en Tizapán el Alto, de donde también eran los abuelos maternos de los Villa Pérez, Ventura Pérez, y María Isabel Díaz.
El nacimiento de los Villa Pérez en Zapotiltic, responde a esos circuitos buscando trabajo en las haciendas, ranchos y pueblos del sur del Jalmich. Ellos reconocen un parentesco con la familia Pulido, que se estableció al iniciar el siglo XIX, en Jiquilpan. Los Pulido, oriundos de la villa, no hicieron el recorrido por toda la región; sin embargo, aceptan a los Villa como “primos lejanos” ya en la ciudad de México.
Aunque el parentesco es “lejano” es interesante ver algunos rasgos parecidos en el fenotipo, como el pelo “chino”, la piel morena, que obedecen al linaje de los Valdovinos, mulatos de la región, y que muestran al mariachi como pluricultural y multiétnico. Tal vez ese “bajeo expectacular” de don Ernesto Villa, venga dando tumbos desde África al Bajío del mar Chapálico, al Jalimich y a la Tierra Caliente.

sábado, 31 de enero de 2026

Valses en la música fúnebre del Balsas

 En el Archivo Particular de don Alberto Albarrán hay unas transcripciones de valses que se usaban en la música fúnebre de la región. Uno es "Rizos de Oro", del peruano Julio Felipe Federico Pinglo Alva (Lima, 18 de julio de 1899 - 13 de mayo de 1936), del que también hay una versión de "Herlinda" (nombre de su esposa y a quien compuso un vals, o bien el de su amigo Alberto Condemarín, compuesto también a la esposa de Piglo). Felipe Piglo, o mejor dicho las editoras nacionales y regionales que fueron compradas por SONY, tiene registradas 112 composiciones en la SACM; lo que muestra que fue conocido ampliamente en México. Dejamos "Risos" que es como escribió don Alberto el título de la melodía para violín.


Pueden ver la versión de "vals criollo peruano" en: