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sábado, 23 de julio de 2022

Emigdio Galán Anacleto

 

15 de junio de 1936 se unieron en matrimonio Emigdio Galán y Elpidia Navarro. El novio era un filarmónico de 25 años, hijo de Epigmenio Anacleto y de Ma Asunción Galán; pero como había sido registrado como “hijo natural”, recibía primero el apellido de su madre y luego el del padre. La pretensa, como decían en la época, fue Elpidia Navarro de 23 años, célibe, hija “natural” de los finados Feliciano Merlán, tamborero, y de Ma Félix Navarro.
        La pareja procreó a Edelmira, quien nació el 16 de diciembre de 1937, y fue registrada un mes después; según testificaron Juan Francisco y Arnulfo Salmerón, mayores de edad. lamentablemente murió a los 11 meses, a causa de “convulsiones”, sin asistencia médica.
        Emigdio Galán fue filarmónico y la segunda pareja de Carlota Rojas, ejecutante de la guitarra en la orquesta femenil de Tlapehuala, quien enviudó a los 21 años de Eulogio Giles, muerto a balazos en 1938. Carlota fue comadre del músico Nicolás Salmerón y de su esposa, también dedicada a la música, la violinista Ma Guadalupe Navarro.
        Los músicos de los valles del Balsas y el Cutzamala tuvieron un alto índice de “hijos naturales”, también era usual la bigamia y la poligamia. Don Emigdio no fue la excepción, el 10 de mayo de 1948 nació su hijo Antonio Pineda, en Santa Teresa, perteneciente a la comisaría de Paso de Arena del municipio de Coyuca de Catalán, cuando tenía él 40 años; habido con Eustreberta Pineda, de 20 años, ocupada en las labores domésticas e hija de Rosendo Pineda y Alejandra Duarte, ambos de Santa Teresa.
        Un año después, el 8 de julio de 1949, nació en Tlapehuala su hija Elena Rojas, hija “natural”, habida con Carlota Rojas, de 42 años, ejecutante de la guitarra, hija de Dionicso Rojas, finado, y doña Merced Larios, que vivía
      Ello no quiere decir que dejó a su esposa Elpidia Navarro, pues todavía en 1952 registraron el fallecimiento de María Rosario Galán, de 9 meses, que murió de fiebre, atendida por el médico Gabriel Orduña Adán.
        Emigdio Galán Anacleto, filarmónico, murió de insuficiencia renal crónica el 30 de julio de 1973.  Su esposa fue Elpidia Navarro, hija de Feliciano Merlán y de Ma Félix Navarro, con quien contrajo matrimonio el 15 de junio de 1936, en Tlapehuala.
 

miércoles, 25 de mayo de 2022

Juan Pérez

Juan Pérez, guitarrista, originario de ciudad Altamirano, tal vez emparentado con esa familia de músicos pungarabatenses que tuvieron una orquesta y residente en San Miguel Totolapan. Estuvo casado con María Isabel García de El Terrero, también parte de una familia musical. Él aparece como filarmónico y entre sus testigos está J. Santos Piedra, también ejecutante de la guitarra, y su compañero en el conjunto musical de Dionicio Pascual, violinista.
           María Isabel García era hija de Francisco García y Macaria Urdiera, ambos de San Antonio de la Gavia, perteneciente a San Miguel Totolapan. Entre los amigos de su padre, que aparece como testigo en el registro civil, en su boda en 1911, está el “filarmónico” Gregorio Aguirre, por lo que es probable que ejerciera también el oficio, aunque en los documentos que hemos revisado no se da cuenta de ello; pues, como hemos dicho en otros casos, la práctica musical no siempre es la “ocupación” principal o con mayor prestigio social para anotarse.
             La pareja formada por el “filarmónico” Juan Pérez y María Isabel García se presentó ante el Juez del Registro Civil el 9 de junio de 1937. Al dar sus “generales”, el pretenso dijo tener 25 años, ser soltero, mexicano, católico, “de raza mezclada con blanca”, originario de Ciudad Altamirano y vecino de San Miguel, hijo legítimo de los finados Rómulo González y Victoriana Pérez, vecinos que fueron de ciudad Altamirano. Por su parte la señorita García dijo: tener 20 años, ser soltera, con “la ocupación de su sexo”, mexicana, católica, “de raza mezclada con blanca”, originaria de la Cuadrilla del Terrero, e hija legítima de los esposos Francisco García y de la finada Macrina Urdiera. Actuaron como sus testigos, dos hermanos, el primero lo fue del pretenso, se trató de J. Santos Piedra, mayor de edad, soltero, no registraron su ocupación laboral, pero sabemos que era guitarrero y compañero del novio en el conjunto de don Dionicio Pascual; su hermano J. Reyes Piedra, también mayor de edad, soltero, sirvió de testigo para la novia. La pareja se casó dos días después.
             El 29 de octubre de 1943 la pareja vio nacer a su  amado hijo Amado, el padre Juan dijo tener 30 años y ser “jornalero”, en tanto doña Chabelita dijo tener 21 años y ocuparse del hogar.
            La familia pasó un trago amargo al morir la niña Victoriana Pérez, de 6 años, oriunda de El Terrero, por el piquete de un alacrán a las 19:30 horas del día 29 de noviembre de 1945; fue inhumada en El Cubo. Al año siguiente, el 19 de enero, la pareja vio nacer a otra niña a quien le pusieron de nuevo Victoriana, el nombre de la madre de don Juan, que ya había fallecido. Aunque se pide que los testigos no tengan parentesco con los interesados en el acto civil, en esta ocasión fueron J. Ángel Pérez, 23 años, y Sidronio García, de 30 años, agricultores, y residentes en El Terrero.
              Aunque pareciera que don Juan se dedicaba más al trabajo en el campo que en la música, el 5 de enero de 1949, al registrar a su hija Aurora, que había nacido en El Terrero el 13 de agosto de 1948, volvió a decir que era “filarmónico”, de 28 años, y su esposa María Isabel García, de 25 años, ocupada en “las labores de su sexo”.
            Hasta aquí la breve historia de don Juan Pérez, guitarrero, y probablemente también violinista, oriundo de Pungarabato y residente en El Terrero de San Miguel Totolapan; su nombre, bastante común, produce muchos homónimos a los que es difícil seguir la pista y descartarlos.

martes, 17 de mayo de 2022

Los Villareal

 


El 13 de abril de 1894 compareció ante el Juez del Registro Civil de San Miguel Totolapan el ciudadano Ursino Villarreal, dijo ser “originario” de la Cuadrilla de Santa Cruz, del municipio de Ajuchitlán, entonces tenía 23 años de edad, estaba casado, se ocupaba como “filarmónico”, con residencia en la Cuadrilla de San Antonio de la Gavia, de San Miguel Totolapan; declaró que: como a las 3 de la mañana de hoy, su esposa dio a luz a un niño vivo a quien puso por nombre Hermenegildo Villareal, hijo legítimo del comparente y de Cecilia Calderón, del mismo origen y vecindad, entonces de 22 años de edad. El niño era nieto por línea paterna del ciudadano Julián Villarreal y María Aguirre, originarios y vecinos de la Cuadrilla de Santa Ana, en Ajuchitlán, casados; el primero tenía al momento 44 años de edad, de ocupación “filarmónico”, y la segunda de 40 años, ambos vivían en la misma comarca de San Antonio; por la materna, el niño era nieto del finado Manuel Calderón y de Demetria Sandoval, originaria y vecina del mismo San Antonio, de “33” años de edad, viuda.
Este documento es el único donde aparece la actividad musical de los Villareal, padre e hijo; no sabemos si, por el nombre de la madre, “Cecilia”, y su apellido tengan parentesco con la familia de músicos Calderón, también de Santa Ana y de otras cuadrillas en el municipio de Ajuchitlán.
Don Julián fue hijo de José Villareal y Antonia Bueno quienes aparecen en el libro de registro de 1822, bajo el mandato de Agustín de Iturbide como “Ciudadanos del Imperio”, y como “no indígenas”. Julián contrajo matrimonio en Ajuchitlán, el 13 de diciembre de 1868, con María Josefa Aguirre; vivían en Las Tinajas entonces. Aunque no sabemos si don José Villareal ejerció la profesión filarmónica, la familia conservó más de 100 años la práctica musical.
Los Villareal se moverán continuamente entre las “cuadrillas” de los municipios entre Ajuchitlán y Arcelia. El nombre de “cuadrilla” era dado a los grupos de jornaleros que trabajan de manera coordinada en una hacienda, y que quedó registrado civilmente como una unidad habitacional, incluso al concluir el régimen de la hacienda ligada al Porfiriato. La referencia casi constante es que “son de Santa Ana” pero residen en “San Antonio de la Gavia”, con muchas variantes, que nos muestran la dependencia al trabajo asalariado que necesitan los grandes propietarios.
El Zapatismo y el Constitucionalismo estuvieron muy activos en la Tierra Caliente. La situación de la peonada y los rancheros arrendatarios en las haciendas no eran halagüeñas. El trabajo escaseaba y la paga no era buena.
El 28 de abril de 1900 en el Periódico Oficial del Estado de Guerrero apareció un resumen de la vida en el distrito de Mina. Los indicadores son interesantes al leerlos en el contexto de la dictadura de Porfirio Díaz. En Totopalpan “desapareció” la viruela, pero reapareció en Cutzamala “sin causar víctimas” porque se vacunaron 27 niños; el mes anterior hubo 176 defunciones y 153 nacimientos. La violencia era constante, ése mes hubo 12 heridos, un herido grave, que luego murió, dos homicidios y a uno de ellos le aplicaron la “Ley fuga” cuando era trasladado a la capital. En la cárcel del Distrito había 60 personas del mes anterior, en el mes ingresaron otras 12 personas y salieron 10; las multas importaron $ 123.68 pesos, con lo que se garantizó el pago a los ayuntamientos de sus empleados.
Es por ello que el 12 de octubre de 1917, en un combate entre San Miguel Totolapan y San Antonio de la Gavia, fueron “rescatados” por el General Cipriano Jaimes, de las fuerzas constitucionalistas, los señores Vicente y Enrique Ortiz, que habían estado prisioneros de los zapatistas en el mineral de Campo Morado.
Una vez concluidos los conflictos la actividad minera resurgió, como lo muestra la denuncia de la mina “La Tentación” Librado Ríos y Cecilio Beltrán, ambos de nacionalidad mexicana, con residencia en San Antonio de la Gavia, denunciada el 11 de marzo de 1926 ante el Agente de Minería, Abel Gaona, en Coyuca de catalán; la mina se encontró en El Cerro Azul, del municipio de San Miguel Totolapan.
La pareja de Julián Villareal y María Aguirre de Santa Ana, bautizaron en Ajuchitlán, el 20 de diciembre de 1874 a su hijo Guadalupe Julio, y fueron padrinos José Calderón y María Gandarilla de San Bartolo. Un año después fueron padrinos del niño Miguel Juan, hijo de Porfirio Rayo y de Eulalia Díaz, bautizado el 16 de mayo.
Urcino Villareal registró en Totolapan a su hijo Aurelio nacido el 12 de noviembre de 1899. Tenía 20 años, era “jornalero”, y vivía en la Cuadrilla de San Antonio; su esposa Cecilia Calderón tenía 19 años, y era “natural” de la misma localidad. En el acta el niño es nieto, por línea paterna, de Julián Villareal, originario de Santa Ana, de 48 años de edad, jornalero, y de María Aguirre, de 40 años de edad, ambos casados. Por la materna es nieto difunto Manuel Calderón y de Demetria Sandoval, que vivía en la Cuadrilla de San Antonio.
El 28 de marzo de 1890 fallece don José Rosas Villareal, de 60 años, de padres no conocidos; según declaró Jesús Villareal, viudo, jornalero, entonces de 25 años de edad, con domicilio en la Comarca de Santa Ana. Fueron testigos del fallecimiento los ciudadanos Rosalino García y Jesús Rayo casados, jornaleros, mayores de edad.
Dos años después nació María Coleta,hija legítima de Ursino Villareal y de Cecilia Calderón, la llevaron a bautizar el 3 de marzo sus padrinos Néstor y María Borja, hermanos.
El 14 de enero de 1894 fue tráfico, pues falleció por el piquete de un alacrán la niña Alejandra Villareal, de dos años, hija de Ursino Villareal, originario de Santa Ana, y vecino actual de la Cuadrilla de San Antonio, entonces de 23 años de edad, casado, jornalero, yd e su esposa Cecilia Calderón del mismo domicilio, de 20 años de edad. Sirvieron como testigos a los ciudadanos: Herculano Salgado y Arcadio Bueno, naturales de la misma cuadrilla, casados, jornaleros; el primero de 40 años de edad, y el segundo de 30 años.
El 13 de abril de 1894 nació Hermenegildo Villareal, hijo de Ursino Villarreal originario de la Cuadrilla de Santa Cruz del municipio de Ajuchitlán, de 23 años de edad, casado, filarmónico, con residencia en la Cuadrilla de San Antonio, y Cecilia Calderón, del mismo origen y vecindad, de 22 años de edad. El niño presentado era nieto por línea paterna del ciudadano Julián Villarreal y María Aguirre, originarios y vecinos de la Cuadrilla de Santa Ana, casados, el primero de 44 años de edad, filarmónico, y la segunda de 40 años, ambos viven en la misma comarca. Por la materna del finado Manuel Calderón y Demetria Sandoval, originaria y vecina del mismo San Antonio, de 33 años de edad, viuda.
La pareja de Ursino Villareal y de Cecilia Calderón, de San Antonio de la Gavia, bautizaron a Severiano Epifanio el 7 de abril de 1895, en Ajuchitlán y fueron sus padrinos Joaquín Castilleja y Micaela Guerrero, “de esta cabecera”. El niño Severiano Villareal apenas alcanzó los 3 años de edad, pues falleció de fiebre el 17 de julio de 1895.
El patriarca en lo musical, don Julián Villareal, murió a los 56 años, el 15 de marzo de 1898, dejando viuda a la señora María Aguirre de 50 años de edad, e hijo legítimo de los finados José Villareal y Antonia Bueno; según declaró su yerno León García, natural y vecino de este municipio, de 60 años de edad, casado, herrero, con domicilio en la comarca de Santa Ana. Fueron testigos: Jesús Rayo de 40 años de edad, casado y Marcial Aguirre de 22 años, soltero, jornaleros.
La pareja de Ursino Villareal y Cecilia Calderón bautizó en Totolapan a su hijo José Taide, el 22 de octubre de 1904, e invitó por padrinos a Taide Alva y Engracia Carranza.
El 31 de marzo de 1905 murió en Santa Ana, municipio de Ajuchitlán, Antonia Villareal, de 54 años, a causa de las fiebres intermitentes, dejando viudo al ciudadano León García de 60 años de edad, artesano; fue hija legítima de los finados José Rosas Villareal y Juana Padilla.
En San Miguel Totolapan, el 10 de septiembre de 1907, compareció el ciudadano Urcino Villareal “natural de la cuadrilla de San Antonio”, de 35 años de edad, casado, jornalero y presentó a una niña viva, nacida el día 5 del presente, a quien puso por nombre y apellido Lorenza Villareal, hija legítima del comparente y de la señora Cecilia Calderón del mismo lugar, de 35 años de edad. La niña presentada era nieta por línea paterna de los finados Julián Villareal y María Aguirre, y por la materna del finado Manuel Calderón y de la señora Demetria Sandoval, del mismo lugar de 59 años de edad, viuda. Fueron testigos Manuel y Sabino Calderón, mayores de edad, el primero viudo, y el segundo casado, los dos jornaleros, ambos del mismo lugar. Un año después falleció Emma Villareal, el 3 de marzo de 1908; ahí declara tener “40 años” y su esposa “30 años”. Fue testigo de nuevo Manuel Calderón.
El 1 de octubre de 1909, en San Miguel Totolapan, nació Ángela Villareal Calderón, fue registrada el mismo día, y bautizada hasta el 13 de noviembre. La niña presentada era nieta por línea paterna de los finados; Julián Villareal y María Aguirre; y por la materna, de los finados Manuel Calderón y Demetria Sandoval. De manera curiosa don Ursino queda registrado de “59 años” y su esposa de “36”, si había nacido en 1879, como quedó anotado en la primer acta, tendría 30.
El nieto de don Julián Villareal, su homónimo, pero de 21 años, llevó a registrar a una hija natural el 25 de junio de 1911 en Ajuchitlán. Dijo ser “soltero”, labrador, originario de originario de San Antonio de la Gavia y vecino de San Rafael, en Ajuchitlán; presentó una niña viva que nació el día 15 de junio, a quien puso por nombre Elvira Torres, hija natural de la señora Lidia Torres, entonces de 30 años de edad, originaria de San Gregorio, soltera.
“Elicia” Villareal nació el 2 de junio de 1915, en San Antonio de la Gavia, fue hija de Urcino Villareal y de Cecilia Calderón, de 45 y 43 años, respectivamente (en realidad 36 y 35). Cuatro años después el 2 de enero falleció de fiebre Sara Villareal, que tenía 25 años de edad, en San Antonio de la Gavia, municipio de San Miguel, para entonces ya había fallecido su padre, Ursino Villareal, violinista oriundo de Santa Ana o de Las Cruces, y residente en San Antonio de la Gavia.
Aquí termina la genealogía de los “filarmónicos”, sin embargo la familia continua su desarrollo y en los años 30 del siglo XX se asienta en la región de Temixco, del municipio de Arcelia.

lunes, 18 de abril de 2022

Remigio Rentería

El 26 de diciembre de 1943, en Cutzamala de Pinzón, se dio un golpe en el cráneo el señor Remigio Rentería, en su trabajo como mecánico; 4 días después murió. Según el acta tenía 69 años, fue hijo de Antonio Rentería y Sabina Bravo. Aunque el documento dice que era “soltero”, estuvo casado un tiempo con Petra Urquiza, con quien contrajo matrimonio el 19 de febrero de 1907, cuando él tenía 20 años, entonces se dedicaba a la música. Ella fue originaria de El Rancho, municipio de Tlalchapa, tenía 18 años, era hija de José Inocente Urquiza y María Santos Aguirre, quienes vivía.
            El 29 de junio de 1925 nació su hijo Pedro, era su quinto vástago aunque uno murió; el cual lo tuvo como hijo “natural” con Ubillada Hernández, de 25 años, soltera y vecina de Cutzamala.
            En el Censo de 1930 aparece viviendo en la calle de La Cadena, de 40 años, ya como “mecánico,” en unión libre con Ubillada Hernández, también de 40 (aunque era 7 años menor), y sus hijos: Trinidad Rentería, hija de 15 años, Carmen, hija de 14, Ángela de 7, Pedro de 4 y Salomón de 21 días.
            Salomón fue registrado el 6 de junio de 1930, y dice que Remigio era “jornalero”, de 57 años, y Ubillada aparece de 39 años.
            Don Remigio Rentería, como sucede con los artistas populares, tenía varios trabajos que combinaba con la música, aunque varias veces aparece como “músico”, es decir, un ejecutante que no “lee” nota, como el filarmónico, se desempeñó en la mecánica, la que al final le trajo la muerte. A decir de los músicos, fue contemporáneo de Dolores Alonso y Juan Bartolo, pero no se dedicó tampoco de tiempo completo a la música. Hay un son que le caracterizaba, probablemente una composición propia que ahora conocemos como “Son de Rentería”.

jueves, 24 de marzo de 2022

Carlos Aguirre


Carlos Aguirre, 47 años, panadero y filarmónico, tocó con otros músicos de Tlalchapa, como Gregorio Peña y Alfonso Rodríguez; vivió en Poliutla y en Tlapehuala. Probablemente regresó al constituirse el ejido.
            Carlos Aguirre tuvo dos experiencias conyugales, primero con Regina Rosales, la cual fue larga, no se casó formalmente, pero tuvo muchos hijos, y en medio se casó con Aurora Arellano, quien probablemente falleció.
            El primer hijo fue Daniel, que nació el 22 de diciembre de 1927, y fue registrado hasta el 3 de abril del año siguiente. Entonces declaró llamarse Carlos Aguirre, tener 20 años de edad, estar soltero, ganarse la vida como artesano, originario y vecino de Tlalchapa, donde se registró. Catalina Rosales tenía entonces 18 años de edad, soltera, “sin profesión por su sexo”, originaria del pueblo de Cutzamala, hija de Juan Rosales y Regina Cabrera.
            Luego se casó con Aurora Arellano, pero fue atípico, pues se casaron dos veces, o cuando menos aparecen dos actas de matrimonio. La primera fue el 5 de agosto de 1931; entonces Carlos Aguirre dijo tener 26 años de edad, estar soltero, ser filarmónico, profesar la religión católica, ser “indígena puro mexicano”, sabe leer y escribir, originario y vecino de Tlalchapa; hijo natural de J. Trinidad Aguirre y Ernestina Delgado ya difuntos. La señorita Aurora Arellano dijo tener 22 años de edad, célibe, “sin profesión por su sexo”, ser católica, “indígena pura mexicana”, sabía leer y escribir, y fue hija legítima de Mateo Arellano y Ángela Carbajal, ya difuntos, originaria de la municipalidad de Tejupilco, en el estado de México. Fue testigo, por parte de la pretensa, Gregorio Peña que también era músico, aunque no lo registró el documento.
           Luego, el 18 de agosto de 1931  aparece otra acta, con la misma información y algunas precisiones, interesantes, dice tener 25 años de edad, soltero, pero dice que es panadero, recordemos que en 1927 dijo ser “artesano”, vecino de Poliutla, aunque originario de Tlalchapa. La pretendiente dijo tener 21 años de edad, ser soltera, originaria de la Cuadrilla de Luvianos, Estado de México, y vecina de Tlalchapa. No queda clara la razón para que existan dos actas matrimoniales, cada una con su presentación un día antes, que tienen ligeras variantes en la información, pero no contradicciones, sino precisiones.
               Aunque hay un homónimo esta no es la razón para las dos actas. Carlos Aguirre, que 1930 vivía en la calle del Camino Nacional, en la casa número 3; entonces de 30 años, en unión libre con María Inocente Castañon, de 25 años, con quien tienen una hija: Zenaida Aguirre de 11 años. Sabemos que no se trata de la misma persona, porque en el acta de nacimiento de Zenaida, dice que es hijo natural de Sabas Aguirre.
            Al parecer la residencia en Poliutla se mantuvo, pues el 18 de febrero de 1939, registra en Tlapehuala a su hijo J. Félix Rosales, que nació el 30 de agosto de 1937. Aunque sabemos que ejercía el oficio de panadero, en Tlapehuala dice que tiene 35 años de edad, “soltero”, filarmónico. También se afirma en el acta que es “originario y vecino de este pueblo”; sin embargo, en el acta dice que esta casado con Catalina Rosales, y pone por testigo a Gregorio Peña, que sabemos era músico y aparece en otras actas. Además de ser amigos, por el hecho de aparecer como testigo, Peña y Aguirre, de tener la misma profesión, me parece que formaron parte de la misma agrupación musical, pues los testigos están “domiciliados en este pueblo”. Lamentablemente sólo tenemos el apellido: Mendoza, para indagar si también tenía una práctica musical, luego veremos que su amigo Goyo Peña se casó con Teresa Mendoza.
            En 1945 registra a su hija Carlota, nacida el 6 de marzo, en Tlalchapa. El regreso al pueblo tal vez tiene que ver con su nueva ocupación, pues dice que es “agricultor”; sin embargo su testigo es Alfonso Rodríguez, de 35 años, músico, miembro de una familia musical.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Margarito Rebollar

 

Margarito Rebollar fue un corridista, originario de Cacánicua Grande, residente en El Aguacate, mpio. de Tlalchapa, Gro. y vecino de Puerta de Arriba, del mismo municipio; el 15 de enero de 1949 le dictó a Celedonio Martínez “La bola de Los Casados”.[ Serrano Martínez, Celedonio (1989). La Bola Suriana. México: Gobierno del Estado de Guerrero, Secretaría de Desarrollo Social, Instituto Guerrerense de la Cultura.]
        Don Margarito Rebollar nació hacia 1881, hijo de hijo de Jose Maria Rebollar y Juana Vazquez, aunque nació en Cacánicua Grande, creció en El Ahuacate, municipio de Tlalchapa y residió muchos años en La Puerta de Arriba, después llamada Puerto de Allende, donde falleció en 1947, de una enfermedad “desconocida” y sin asistencia médica.
   A los 23 años contrajo matrimonio en Pungarabato, entonces Michoacán, el 9 de abril de 1904 con Maximiana Pérez, de 22 años (en realidad tenía 19, pues nació el 25 de mayo de 1885). Un año después, el 7 de mayo de 1905 registraron a su hijo José Marcos, que nació en Chacamero. El 4 de enero de 1908 falleció de fiebre su hija Ignacia Rebollar Pérez, de 5 meses, también nacida en Chacamero.
        No sabemos en qué momento murió la señora Maximiana, pero el 10 de abril de 1924 nació en la Cuadrilla del Aguacate, Julián Rebollar, registrado como hijo natural de Margarito Rebollar y de María Saucedo, cuyos abuelos habían ya fallecido.
El 28 de febrero de 1927 nació Cirilo, que aparece en el registro civil como “hijo legítimo”, por lo que sus padres ya estaban casados por el Civil, y el 8 de abril fue bautizado como Cirilo Dionicio, y sus padres aparecen como “casados”, lo que implica que estaban también casados por la Iglesia
       Un año después nació Vicente Nicéforo, hijo natural de Guadalupe Saucedo, seguramente hermana de doña María; fue bautizado el 9 de febrero en la Hacienda de Tecomatlán, por Margarito Rebollar y María Saucedo, registrados en la fe de bautismo como “casados”.
     A partir de 1928 residen en La Puerta de Arriba, pues el 6 de septiembre nació Rosa Rebollar, y ese mismo año bautizaron el 12 de diciembre a Donaciana Guadalupe.
     En 1930 vivían en La Puerta de Arriba Margarito Rebollar, de 48 años, jornalero del campo que sabía leer y escribir, casado por la Iglesia con María Salcedo, de 36 años, dedicada a las labores domésticas con sus hijos: Liboria de 18 años, Anastacia de 14, José de 11, Rafael de 9, Abundio de 7, y Guadalupe, una niña de un año, que en realidad tenía 2. El 24 de junio de ese año registraron a Apolinar, en el acta dice que doña María Saucedo tiene 25 años de edad (en realidad 45), esta casada, es católica, e “indígena pura” originaria del lugar. El 22 de agosto “falleció de Dolor” el niño Isidro, de apenas dos mese de edad, nacido también en La Puerta de Arriba.
    El 23 de diciembre de 1931 se casó su hija Anastacia Rebollar, de 25 años, con Francisco Jaimes, de Tlapehuala, lamentablemente murió de viruelas el 12 de febrero de 1932.
        Don Margarito volvió a enviudar y contrajo matrimonio con la señorita Teodora Betancourt, quien también aparece como Dolores, el 16 de mayo de 1934, en Tlalchapa. Tenía 48 años de edad, era criador, y desde hacía 6 años vecino de la cuadrilla de la Puerta de Arriba. La señorita Betancourt tenía 24 años de edad, era soltera, de profesión la de su sexo, hija legítima de Bruno Betancourt, ya difunto y de Margarita González que entonces vivía, ambos originarios y vecinos de la Cuadrilla de Rincón Grande, en el Estado de México.
        La pareja tuvo que sepultar a su hija Felipa, el 24 de mayo de 1937, a causa de una fiebre, según lo declaró su hermano José Rebollar, de 30 años de edad (en realidad de 18), soltero, originario y vecino de la Puerta de Arriba. En 1940 nació María Soledad Rebollar Betancourt, el 8 de septiembre. Don Margarito Rebollar, se registra con 55 años de edad, y como agricultor.
José Rebollar se casó en Tlalchapa, el 7 de noviembre de 1942, con Concepción Antúnez, el dijo tener 23 años, ser jornalero, no sabe leer ni escribir, de religión católica, “de raza indígena pura mexicana”. La segunda dijo tener 16 años, señorita sin profesión, por su sexo, de la misma religión que el pretenso, de nacionalidad mexicana, hija natural del señor Apolinar Antunez y de la señora Santos Olea, originarios de la cuadrilla de La Montaña, Gro., de Tlalchapa, Gro. Lamentablemente don José fue asesinado en Villa Madero el 17 de octubre de 1951.
El 12 de diciembre de 1947 falleció Margarito Rebollar, nacido en Cacanicua Grande, Guerrero, de 60 años, criador, mexicano, casado, hijo de José María Rebollar y Juana Vazquez, de una enfermedad desconocida, en el Puerto de Allende, Guerrero, y enterrado en el Campo mortuorio de Villa Madero, sin asistencia médica.

Ernesto Rueda


En Tlalchapa, en 1930, vivían Ernesto Rueda de 13 años, filarmónico, hijo de Julián Rueda y de la señora Paula Bolaños, ambos casados civil y religiosamente; pero en ése momento vivía con su abuela Aurelia Rueda, de 50 años, costurera, tal vez para cuidarla. En la Calle Nacional, número 11, estaba el resto de la familia: Julián Rueda de 45 años, casado civil y religiosamente con Paula Bolaños de 25 años, con sus hijos Miguel Rueda de 12 y Heriberta Rueda de 10 años.
        Don Julián en los registros aparece como “comerciante”, que sabe leer y escribir, “indígena puro mexicano”, hijo de Felipe Rueda y de María Seferina Cuevas, que viven en la segunda manzana de Tlalchapa, aunque bautizaron a su hijo José Julio en Cutzamala, el 9 de julio de 1883. Al parecer no tuvo una práctica musical, cuando menos los registros no dieron cuenta.
            El 12 de julio de 1935, Ernesto Rueda y María Concepción Rocha. como dice El Palomo, “...se fueron a presentar”, es decir a hacer su presentación matrimonial. En ése momento Ernesto tenía 21 años de edad, estaba soltero y era “filarmónico”. Su esposa tenía 15 años de edad, célibe, como era usual se registró como “sin profesión por su sexo”, era originaria del pueblo de Cutzamala y vecina de Tlalchapa, “hija natural” de Francisco Rocha y de la señora Catalina Rosales, que en ese momento estaban vivos. Al día siguiente fue el enlace  por lo civil; en el acta de matrimonio aparecen otros datos interesantes; mientras Ernesto dice “que sabe leer y escribir”, la joven Conchita no; ambos manifiestan ser de “religión católica”, y “de raza indígena mexicana”; el aclara que es “hijo natural” del señor Julián Rueda, porque este sólo se casó “religiosamente” con doña Paula.
               El 28 de febrero de 1941 la pareja Rueda Rocha llevó a registrar a David, quien nació el 28 de diciembre del año anterior; era el tercer hijo, de Concepción Rueda, quien lo llevó a registrar, y Ernesto Rueda, de 30 años, filarmónico. Uno de los testigos fue Carlos Aguirre, también músico, y seguro un buen amigo de la familia, porque aparece en otras actas.
                Tres años después, el 3 de octubre falleció el pequeño Miguel Rueda, de apenas dos semanas de nacido, “de calentura, sin atención médica”. Había recibido el nombre de su hermano menor.
            El 30 de enero de 1949, de nuevo doña Concha lleva a presentar a su hijo Joel Rueda, nacido el 16 de abosto de 1948, en Tlalchapa, hijo de Ernesto Rueda, de 35 años, filarmónico. Es interesante que de nuevo aparece: Carlos Aguirre, 47 años, filarmónico, domicilio conocido.  No sería raro que otros testigos anteriores tuvieran una práctica musical; pero a veces, privilegian su ocupación “formal” o principal, tal vez porque no se considera “relevante”, por ejemplo, ejecutar la tamborita; así que aparecen como jornaleros, agricultores, artesanos o con oficios (herrero, salador, comerciante).

domingo, 13 de marzo de 2022

Dolores de la Paz

 

José Dolores de la Paz, fue un filarmónico, y cabeza de familia musical. Fue compañero de Juan Bartolo. Nació de el 16 de septiembre de 1866, en Tlapehuala, hijo legítimo de José María de la Paz y de Macedonia Alvarado. Fueron sus padrinos Laureano Pérez y Matilde Pérez, hermanos. Se casó por la iglesia con María Ascensión Díaz, que a veces también aparece como Tiburcia, el 3 de febrero de 1888; y formó un hogar en la primera calle de Morelos, en la cuarta manzana de Tlapehuala; pero tuvo una hija con Petra Aguilar, de Tlalchapa.
Su hijo Joaquín de la Paz murió de un balazo en el estómago, mientras “acompañaba una fiesta”, con otros músicos, como Filiberto Floores, que también murió en el lugar. El fandango se celebró en la casa de don J. Isabel Maldonado, el 21 de abril de 1924, justo frente al jardín principal. Ese día los agraristas, comandados por José Jaimes, tomaron la plaza de Tlapehuala y al disparar, mataron a músicos y asistentes a la fiesta. Joaquín tenía 25 años, era soltero, “jornalero”, “de raza indígena mezclada con blanca”. Don J. Dolores declaró tener 59 años, ser soltero, filarmónico, originario y vecino de Tlapehuala.
El día 10 de mayo de 1929, compareció ante el Juez del Registro Civil Tiburcia Díaz, de 40 años de edad, soltera, originaria y vecina de Tlapehuala, con domicilio en la cuarta manzana y dijo que: el día 6 del actual y en el mismo domicilio, falleció de fiebre el señor José Dolores de la Paz, de 60 años, soltero, jornalero, originario y vecino que fue de esta población, mexicano de raza indígena mezclada con blanca.

J. Trinidad García Cansino

El 5 de mayo de 1924, falleció de una infección en los riñones el señor Trinidad García; tenía 43 años, filarmónico, originario de la cuadrilla de Las Querendas, del municipio de Pungarabato. Fue hijo de José Cruz García, que ya era finado y de Andrea Cansino, que entonces vivía. Estaba en unión libre con María Jesús Nájera, que vivía en la manzana11, calle nacional número 90, del pueblo de Pungarabato.
Su padre fue José Cruz García, que murió de vómito de sangre el 28 de diciembre de 1899, a los 50 años. En el acta dice que era “soltero”, aunque estaba casado sólo canónicamente con Andrea Cansino, jornalero, católico, mexicano, originario y vecino de la cuadrilla de Las Querendas. No sabemos si también fue músico; pero Las Querendas tuvo a músicos hombres y mujeres tocando a fines del siglo XIX.
La pareja de don Cruz García y doña Andrea Cansino tuvieron varios hijas e hijos: Carmen García casada con Ascención Valencia. María Martha, que fue viuda de Herculano Pérez; Flora que murió en el parto y fue esposa de Florentino Pineda; Rafaela casada con Estefanía Santa María; María Refugio que murió a los dos años; María Albina y María Josefa a quienes no les hemos encontrado descendencia; José Brígido de Jesús, que se casó con Sabina Pioquinto, y cuyo hijo Luciano murió de una herida de bala. Este Luciano nació y fue vecino en Las Ánimas, municipio de Coyuca de Catalán y también fue violinista.
Jorge Luis Cruz Hernández, Metl Cuicuilca Indio Cimarrón y 6 personas más
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