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lunes, 13 de abril de 2020

Los Cojolites en el Grammy


¿Qué sigue? Una categoría en el Grammy Latino; jarocheros  tocando en las plazas del mundo: -Vélo amigo, sin compromiso... Ta interesante la tornavuelta de la tradición.
Los Cojolites
     Supongamos que los franceses reciben de nuevo Toros, Fandanguitos y Chiles verdes como recibieron Chacona, Zarabandas y Pavanas (aguajolotadas unos dicen, otros que italianas), y que luego lo llevan a los salones de baile y de ahí, como es produit francaise se va para el mundo: "María terolerolé, chocolatíto con pan francé...", y así como todos los jipis, chairos y demás tocan tambores "yembé" y hacen danza "africana" (curiosamente relacionadas con los inmigrantes de las antiguas colonias en África de Francia, Senegal, Mali, Gambia), pos ahora todos los artesanos se ponen a tocar jarana, junto a sus tendidos de collares de fantasía y pipas para fumar hashis (salud) ¡Ah caray! Creo que no es predicción sino que ya está pasando. Tonces se "universaliza" y por tanto se vuelve criollo, y todos componen sus versos en el idioma que hablan, y luego le meten instrumentos eléctricos quesque para hacer fusión (¡¡Ay nanita!!) Tonces tiene sus 15 minutos de fama como lo tuvo Youssu N'Dour o la música RIF. Tonces aparecen Los Baxin en Le Chant Du Monde, Los Cojolites en Virgin. Entonces en los comerciales de Pepsi suena Sonex y los gruperos empiezan a hacer covers de María Chuchena a ritmo de cumbia: tambó, tambó, tambó... Y claro que del fenómeno debe dar cuentas y lana a Televisa, y sus revistas, así que Ninel Conde y Belinda empiezan a cantar son jarocho y aparece BRISA MUSICAL, la revista que se ocupa del movimiento sonero:... que nos llegó como brisa fresca en el panorama grupero, bandero, ranchero llorón y pendenciero. Los Zetas y los del Golfo coptan los mercados locales y regionales y aparecen grupos como Los Perros de Playa (son jarocho perrón) y puro pa adelánte compa.... Entonces todas las rutas de camiones, combis, peseros y taxis sintonizan La Zeta, salvajemente sonera... y ¿por cuál vota? Tenemos a Son de Madera contra Mono Blancoooooo...
        Bueno, es lo que creo pasaría; un poco soñando que la "internacionalización" se volviera popular. Hubo débiles intentos cuando La Negra Graciana fue "descubierta" por Discos CoraSon, en su justa medida y sin comparación; la propia Corasón edita en México lo que otros sellos discográficos han realizado con la música africana en Francia e Inglaterra y la creación de la etiqueta: World Music; que acá han retomado Corason y Pentagrama (con todos los decires oscuros, pero siempre en tono de: a mí no me lo creas..). 
           Lo del son jarocho en Tierras Occidentales viene con la chilanguiza, o los retornados michoacanos del chilango, justo con su paso por las escuelas de humanidades o la chairez, y que ahora tiene un centro de irradiación desde la NENES de la UNAM (Morelia) y sus talleres, donde los Chavos CIECO pueden hacer sus fiestas estilo Santo Domingo y colonias aledañas a CU. Lo bueno es que se han dado cuenta que acá hay cosas interesantes y han hibridado esfuerzos con Verso y Redoble y el Festival Huellas, donde se abren a conocer las formas locales, si bien terminan en sus ya clásicos "fandangos" jarochos o "multi-región" (que  son como para darle chance a los nietos del público de las peñas, ahora estudiantes del CEDART). Creo que justo esto forma parte de ese proceso complejo que es el Movimiento Jaranero (que a muchos jarochones no les gusta matarilerileró) y que justo está bastante internacionalizado, pues "Encuentros de Jaraneros" ya hay en Estados Unidos, con grupos de norteamericanos güeros de allá mesmo que tocan. Pero es justo lo que quiero resaltar, hay internacionalización, pero no creo que sea "popularización", sin ánimo de ofender a la legión de izquierdosos, jipis, profesores de bachilleres, burgueses comprometidos, trabajadores de la SECUM, investigadores con o sin SNI, pues pueblo, "lo que se dice"pueblo", esta de verse, y para no meterme en la definición de "pueblo" (y su constitución romántica decimonónica, que lo equipara a "nación"), y menos a las honduras socioeconómicas de si "existen" las clases medias e ideológicamente dónde se ubican, diré que los gustos y el consumo de las industrias culturales de los sectores medios de discurso "progresista" (liberal, socialdemócrata o socialista, si me ponen a colocar etiquetas) son menos coincidentes con aquello que consumen los sectores altos y bajos de discurso "conservador" (liberales, socialdemócratas y de ahí hasta el facismo), baste recordar que Peña Nieto gusta de Julión "Trapeador" Álvarez y Chilvano de Belinda. Mi sueño es pensar: si el son jarocho dejara sus ámbitos "cultos" y se volviera "popular", con todo y las cargas negativas que le damos los chairos. ¡Esa música de mierda! Que nos da pena reconocer que silvamos cuando nos metemos a bañar (Carlos Wilson, Esa música de mierda, Barcelona, Blackie Books, 2016, referencia gracias a Igael González). Claro que entonces dejaría de ser interesante y pues ya no habría talleres, ni conferencias (bueno, tal vez ahora si le entraría el buen Luis Omar Montoya); pero eso sí, sonaría en discos pirata, dentro del metro, en las trocas de los paisas que regresan del Gabacho, en las colonias populares a la hora de trapear (como manda Julión), en los bautizos, en las chelas después de los partidos y de echar un colado, lo cual mostraría que el son jarocho de veras se "popularizó". 
       Al final, a la industria le dio miedo y recurrió a lo trillado: ...and the winner was....Lila Downs (2 de mayo de 2016)
Lila Downs desplaza a Los Cojolites




De lo popular a la tradición

Ahora, con las reflexiones sobre la popularización del son jarocho, me toca proponerles que otros hagan la critica de lo que pasa por el Occidente y la Tierra Caliente. Ya Alejandro de la Rosa ha realizado un recuento publicado en una revista, pero han pasado algunos años y en el interin se dieron la patrimonialización del mariachi (Ra Xhimhai), los cambios en la dirección de los Encuentros de Mariachis Tradicionales y de la Asociación de Mariachis Tradicionales, el surgimiento de festivales independientes, el crecimiento de grupos de mariachi infantil y juvenil, además del debate sobre las rutas a seguir en el fortalecimiento.
Popularización y tradición

          Aquí hay algunas de las que me percato. Es evidente que no hay estrategias para establecer el diálogo entre los mariachis populares y los mariachis de folcloristas, tampoco hay estrategias para que los mariachis tradicionales, que siguen en las localidades, participen en los Encuentros; ni se han realizado propuestas de investigación por grupos dentro de las instituciones de educación superior de la región, lo cual podría ayudar a identificar procesos apenas intuidos: como la renovación de los grupos por las nuevas generaciones, la localización de subregiones clasificables desde la música, la lírica y el baile, los procesos de migración e "internacionalización" de la tradición mariachera o los rumbos que siguen el mariachi popular y el de masas, en las regiones con tradición mariachera.
       Es claro que los procesos de popularización y modernización de la tradición coexisten con los mariachis y los conjuntos de arpa populares y tradicionales, e incluso algunos son bastante exitosos pasan de un ámbito al otro, siendo unas veces mariachis populares que viven de ello y luego sólo cambiando de traje, conjuntos de arpa para representar a un "Estado" en eventos nacionales e internacionales; por lo que la diferenciación entre mariachi y conjunto de arpa tampoco queda muy clara en la realidad. Tampoco hay una frontera local, regional e internacional bien trazada, pues músicos y consumidores circulan por espacios locales entre México y E. U. constantemente. El uso de pastillas electroacústicas para tocar en escenarios con amplificadores ya es común, así como la hibiridación con instrumentos "modernos", eléctricos y percusiones; también es usual tocar géneros "modernos" como la cumbia, la balada y los narcocorridos en las presentaciones.
      La tradición del mariachi y el arpa grande es bastante "líquida", se adapta a géneros, instrumentaciones y repertorios modernos. Toca con pastillas electroacústicas y con instrumentos eléctricos sin problema. Va de lo local a lo tras-nacional sin problemas ni prejuicios. 
       En cambio, los mariachis y grupos folcloristas no entendemos bien esos procesos de hibridación y circulación. Somos bastante groseros, imponemos nuestros gustos por el son y dejamos fuera la balada, la cumbia y el corrido. A la primera provocación damos "conferencias" y tocamos lo que queremos, no lo que la audiencia quiere escuchar, como si nuestro gusto musical fuera "superior" al que los otros quieren escuchar.
      Yo, en particular, he corrido personas, desalentando su incorporación a los procesos de fortalecimiento de la tradición en los espacios urbanos, sintiéndome guardián de algo que no me fue conferido (aún cuando alguna vez lo creí así). Incluso más de alguna vez merecí (o merezco jjaja no sé si éso prescriba) unos chingadazos por mi comportamiento talibán sobre el "cómo debe ser", cuando mis referentes son procesos reconstruidos a partir de las experiencias de varios músicos que rondan los 80 años.
      El "deber ser" es siempre actual y contextual; lo que "es", en los referentes de los músicos mayores de 60 años, no lo "es" para los conjuntos en E. U. Si pensamos como folcloristas o "tradicionalistas" entonces ¿Qué queda para la tradición actual y sus continuadores? Debo confesar que aprendí de la Orquesta Uapánekua, de Ihuatzio, que El muchacho alegre, Sonora y sus ojos negros, Caminos de Michoacán, y otras piezas, son parte de esa tradición viva; como de Los Jilguerillos del Huerto, que Dos botellas de mezcal, La Chileca, y varias más, son imprescindibles en los Balcones. Aún así, no puedo tocar los bajos en el arpa de las canciones rancheras (jaja mi yo foclórico se niega).
        Que queda mucho por reflexionar sobre los vínculos entre la tradición y lo pupular en las regiones musicales de México. (3 de mayo de 2016)


¿Quiénes son los maestros de la tradición?


A lo largo de los años, en la búsqueda de maestros de la tradición, nos hemos topado con muchos músicos y músicas, bailadoras y bailadores que viven en la indigencia, no en la pobreza, en la indigencia. Recuerdo que don Carlos Cervantes, El Maiceno, nos contó del par de años que vivió debajo de un árbol y sólo con lo puesto. Don José Cruz vivía en las orillas de Huetamo en una ramadita, de donde colgaba su guitarra, con una cama de cintas, con un petate y un par de cobijas; no tenía baño y en una parangua hervía sus frijolitos en un bote; tal vez tenía dos o tres mudas de ropa y probablemente nunca usó zapatos. En Carácuaro conocí a un tololochista que sólo poseía la ropa puesta y el instrumento que tocaba.
      Unos cuantos maestros ha podido superar esa pobreza, más porque sus hijos se fueron al norte o estudiaron. Uno sólo, don Juan Reynoso, porque su actividad musical fue valorada por el Estado mexicano y pudo terminar sus días sin las premuras que otros tuvieron.
      Entre los artistas tradicionales las más vulnerables son y han sido las mujeres. Doña Crescenciana Borja, vivía en una casita con techo de cartón y paredes de bajareque; salvo una grabadora y la máquina de coser la sobrina con la que vivía no poseía nada; ella tenía unos cuantos vestidos y el violín eran sus únicas posesiones materiales.
      Doña Azucena nunca se casó, tuvo que mantener a una hermana mayor que duró como diez años postrada en cama. Un vival se apoderó de parte de su casa y ella tenía que salir por la ventana. Hacía pequeñas tareas para ganarse la comida y compartirla con su hermana. Como las gitanas y las mulatas de la Nueva España, se contrataba para ir a bailar a las fiestas, donde además podía comer y beber, y a veces, llevarse un taquito a su casa. En el pedazo de casa que tuvo, no tenía baño, así que tenía que hacer sus necesidades era un problema.
Azucena Galván (+)

      Afortunadamente, a partir del reconocimiento que promovió David Durán, fue convidada a homenajes, fiestas y festivales. Pudo sentir el cariño, y en parte la retribución económica que le era tan necesaria.
      Lamentablemente, como sucede a tantos ancianos, murió sola, sabrá dios si comió o fue de hambre; se le encontró, como suele suceder, cuando los vecinos, incluido el ingrato, consideraron que los aromas ya no eran los habituales.
    Hoy, día del maestro, se le rindió el último de los homenajes que le harán las autoridades; quienes irán en pos de la siguiente figura que les ayude mediáticamente.
      Mañana vivirá en el recuerdo, e incluso entre quienes no la conocieron, cada vez que alguien enseñe su paso, descanse en paz: ¡Pobre iguanita! 

(15 de mayo de 2016)

El Occidente de México


El Occidente de México


Mapa del Occidente de México
Una macro región que reúne varias regiones ubicadas  al poniente de la ciudad de México, las cuales están interrelacionadas tanto de este a oeste, como del norte al sur. 
                El Bajío tiene una relevancia política en los imaginarios del país, por su cercanía con la ciudad capital de la nación. Se trata de una serie de llanos con agricultura de riego, industrias manufactureras; con las ciudades, villas y pueblos que concentran a la población mestiza del país, siguiendo el cause del río Lerma Santiago que nace en el estado de México y desemboca en el océano Pacífico, en el estado de Nayarit. 
                 Al norte se encuentran Los Altos, una zona de vocación agroalimentaria, avícola y ganadera que ha desarrollado industria textil, de alimentos industrializados (huevos, leche, queso), nutrida con ciudades medias, muchos ranchos y una población que se siente y piensa euromestiza, aunque muchos poblados fueron indígenas y la población afrodescendiente fue elevada.
             Al sur, Los Balcones que se crean con la vertiente sur del Eje Neovolcánico transversal, tiene pequeñas ciudades y villas que habían perdido su importancia económica como productores de artesanías y que ahora ha repuntado con productos agrícolas de exportación, moras o berris, frutales de Tierra Fría, aguacate, agua y bosques maderables. En ella hay poblaciones indígenas de habla náhuatl, jñatho, ñätho, p'urhépecha que viven en relaciones complejas con los pueblos mestizos de su vecindad y que ocupan las partes más altas de las sierras, en zonas frías.
                 El siguiente nivel, en descenso hacia el mar es La Tierra Caliente; una depresión formada por el cause del río Balsas, que se extiende desde el sur de Puebla hasta Jalisco y Colima. La zona fue dedicada a la ganadería, maderas finas, la minería industrial de cobre, el cultivo de caña y de frutas de exportación, ahora centrada en el melón, el limón y las drogas ilícitas. Antes se conformaba con pequeñas villas rodeadas por haciendas, que son ahora ejidos y pequeña propiedad. La población afrodescendiente y de indígenas ladinos es predominante.
                 Antes de llegar a la costa, entre la mar y la Tierra Caliente, se eleva La Sierra Madre del Sur, que tiene clima templado, muchos recursos maderables y poca población; una indígena náhuatl, que han ido sufriendo un desplazamiento lingüístico del español, y la otra de mestizos que han llegado desde la Tierra Caliente, la Sierra del Tigre, el Bajío y los Altos. La región vivía de la producción de maderas y ahora de minería de hierro que se funde en Lázaro Cárdenas, o se lleva hacia el Bajío por las vías férreas de Colima.
               La tierra termina en La Costa, que tuvieron población náhuatl y afrodescendiente, pero ahora ha recibido personas de las otras regiones aledañas motivada por el crecimiento de pueblos transformados en ciudades y puertos industriales, o en desarrollos turísticos desde Zihuatanejo ha la Riviera de Nayarit.