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lunes, 13 de abril de 2020

La ruta del Jarabe de Los Balcones de la Tierra Caliente


Los Balcones de Tierra Caliente es la única región de México donde es posible escuchar y ver bailar los jarabes en su contexto festivo, alrededor de una tarima o un par de tablas; un género musical que se decía, en el siglo XIX, era característico y exclusivo de México.  
ENJ 2016, Los Guachitos de Tiquicheo
     Es posible hacer un recorrido desde que inicie en Madero o Tacámbaro, pasando por Turicato y que termine en Ario, o al contrario, escuchando a diversos grupos de música tradicional de la región tocando jarabes; pero además, disfrutar de paisajes, gastronomía y buenos mezcales.
      Los Balcones de Tierra Caliente son una región que corre a lo largo de las estribaciones de la sierra que conocemos como Mil Cumbres. Inicia en los declives del Tipitarillo, en el municipio de Ario de Rosales, y sigue hasta Zitácuaro. Se trata de una serie de cañadas por los que bajan ríos que nutren al río Balsas medio. El descenso desde los Balcones hasta la orilla de los ríos de la Tierra Caliente, es abrupto, se va de alturas cercanas a los 2,000 msnm hasta los 500 msnm. Esa condición genera una serie de microclimas que se van diferenciando conforme se desciende por las cañadas.
     La variedad climática y abundancia de agua permite el establecimiento de huertas de aguacate en la parte alta, caña de azúcar y zarzamora en los declives; pero también plátano, mango, ciruelas, nanches, tamarindos, pitaya en el fondo de las cañadas.
    Los Balcones son propicios para el crecimiento de los magueyes cupreata (o chino) y espadín, con los que se producen muy buenos mezcales en las numerosas vinatas de la región. Los cuales se pueden "maridar" con la rica gastronomía de la región, que va desde las conocidas Carnitas de puerco, hasta platillos propios de la región como la Olla Podrida, y variantes de recetas que usan la variada caza de iguana, venado, jabalí, y guilotas; o los criaderos de trucha y mojarra que permiten comer pescado fresco al momento.
   En la región la población se encuentra esparcida por numerosos ranchos; las concentraciones urbanas sólo se pueden dar en los pequeños valles en las zonas templadas o frías al norte de la región; Ario de Rosales, Tacámbaro, Villa Madero, Tzitzio, Hidalgo, Tuxpan, y Zitácuaro son las poblaciones mayores y se encuentran en las estribaciones de otras regiones geográficas, como la Meseta y El Bajío.
    La arquitectura tradicional se ha mantenido en varios pueblos: Madero, Tacámbaro, Turicato y Ario tienen sus centros históricos con portales y bellas plazas sombreadas, rodeadas con casas de adobe y jambas de cantera, techos de teja de cuatro aguas y calles adoquinadas o empedradas; pero también poblaciones menores mantienen construcciones interesantes, como la capilla de Santa María Magdalena, la Hacienda de Santa Rosa, el ingenio en Chupio, la Tenencia de Urapa, por mencionar los que recorren la ruta de Madero a Ario.
     Los bosques de las partes altas permiten vistas panorámicas de las regiones más bajas, sitios ideales para realizar caminatas y días de campo, en tanto, a menos de una hora en las partes más bajas hay abundantes nacimientos que dan origen a balnearios, e incluso las pozas de los ríos se conviertan en espacios de recreo familiar los fines de semana.
     La cultura de los Balcones de la Tierra Caliente es diversa, pues se encuentra influida de las regiones indígenas P'urhépecha, Otomí y Mazahua, de El Bajío y las dos vertientes de la Tierra Caliente. Además de la reconocida danza de moros y cristianos de Puruarán y Las Pastoras, que se realizan en muchos ranchos de la región, en el ámbito profano hay un género lírico, musical y coreográfico característico que ha desaparecido de otras regiones del país, a pesar de que tuvo una fuerte presencia en el siglo XIX.

El jarabe

suena en todas esas cañadas de los Balcones que miran hacia Tierra Caliente, se trata ahí de un género vivo que participa de las bodas y festejos de la gente que vive en los numerosos ranchos de la región; a diferencia de las piezas fijas ya folclorizadas, como el jarabe tapatío, el jarabe ranchero o michoacano, el jarabe oaxaqueño y el jarabe tlaxcalteco que aparecen en los festivales escolares y como repertorio de los ballets folclóricos.
El jarabe como género musical y bailable se extendió durante el siglo XVIII por el orbe hispánico. A mediados de ésa centuria se denunció en la península una “seguidilla manchega” con lírica licenciosa conocida como Jarabe Gitano. Sobre el “origen”, en la Nueva España, podríamos situarlo a mediados del siglo XVIII, cuando aparecen repetidas denuncias contra ciertas tonadillas y sones de la tierra en las que se relacionan el pan y el jarabe con el amor y la sexualidad. Un ejemplo aparece en 1813, cuando la Inquisición levantó una averiguación contra el canónigo de Valladolid, don José Martín García de Carrasquedo:

...que en un baile que se hizo en cierto pueblo, con motivo de una boda, dijo este reo que bailaran Jarabe Gatuno; se resistieron los concurrentes diciéndole que si no estaba excomulgado el tal Jarabe; a que les contestó no había tal excomunión, ni era válida”.

El Jarabe Gatuno fue prohibido en el periodo colonial, pero algunos de sus versos quedaron en las diversas tradiciones musicales del Occidente de México, como en el son El Gato.

Me dijiste que antenoche
entró un gato en tu balcón
yo no he visto gato prieto
con sombrero y pantalón

Incluso en los Balcones de Turicato, Los Jaraberos de don Odilón Aguilar Ángel tocan El Gato como contra jarabe, que tiene una variante de la misma copla y con dos líneas musicales distintas.
     En todas las cañadas que forman Los Balcones de la Tierra Caliente es posible encontrar diversas dotaciones instrumentales que tocan jarabes; desde la más conocida que consiste en dos violines, vihuela, guitarra sexta y contrabajo, o tololoche, hasta algunas que se han ido perdiendo, como dos violínes, violonchelo y contrabajo; violín, requinta (una guitarrita de 4 cuerdas), armonía (una guitarra de 5 órdenes de cuerdas dobles) y arpa jarabera. Muchas veces el bajo quinto o el bajo sexto y el bandolón aparecía junto a los violines; a veces la tamborita sustituye al contrabajo e incluso ahora, todavía se usa el banjo en los balcones de Zitácuaro.
      Todas estas agrupaciones musicales tocaban: sones, gustos, canciones, valses, polkas, pero fundamentalmente jarabes.
         Los grupos toca alrededor de dos tablas paralelas colocadas sobre dos hoyos de unos 80 cm de ancho por 1.80 mts de largo, sobre los cuales zapatean dos parejas de hombre y mujer, alternados. Las tablas pueden ser de parota, al occidente de la región, o bien, haya o pino, al oriente.
          El jarabe más común consta de tres partes musicales, puede iniciar en cualquiera de ellas, usualmente, inicia por El Jarabe Corriente que permite identificar a los bailadores que se trata de tal pieza, del jarabe, al terminar usa una cadencia estereotipada que todos reconocen y que da paso a la copla salmodiada, es decir a medio camino entre el canto y el recitativo, con una melodía invariante y característica de cada región de Los Balcones, en ése momento los hombres cambian de lugar con su pareja para dar paso a un jarabe, que puede ser un cantado, es decir que luego de tocar la introducción musical se canta una copla, o sólo zapateado; en seguida se encadena de nuevo el jarabe corriente con la cadencia estereotipada, lo que indica que se cantará otra copla y que se intercambiarán lugares, para terminar con un contra jarabe que suele tener un tempo más rápido que el jarabe.
       Los Balcones de Tierra Caliente son los únicos lugares de México donde es posible ver una fiesta con comida y bebidas tradicionales que incluyan además, el bailar los jarabes que caracterizaron a nuestra cultura musical durante el siglo XIX. Es por ello que, Los Jarabes de los Balcones son un patrimonio cultural intangible de los muncipios de la región; pero también de México, y de la Humanidad.
(14 de junio de 2016)

Primer Encuentro Nacional de Jarabe, 2016


Terminó el Encuentro Nacional de Jarabe 2016, el primero; evaluaremos y propondrémos el del año que entra a otras secretarías y municipios; esperamos editar libro y de ser posible un disco y un documental; siempre termina uno conociendo a otros músicos y nuestra visión de lo que eran/son las artes tradicionales de la Tierra Caliente y del Occidente, en general, cambia. ¿Qué es el jarabe? ¿Una "suite" popular surgida en el Barroco o un "proto-popurrí"? ¿Cómo se construyen, sólo se concatenan de manera aleatoria pero en secuencia inalterable: jarabes, jarabeados, jarabe corriente, copla, contra jarabe y salida con baile de juego o diana? ¿Es una pieza que se adecuó en cada región o un género musical que fue estereotipado en una pieza? Ya lo iremos resolviendo echándole montón, gracias a Huber Figueroa Ziranda, Eloy Cruz, Raquel Paraíso, Yulianna Ibarra, y don Álvaro Ochoa, esperamos que la nueva generación se incorpore: Ulises Salazar Rosales, Moisés Zavala, y que los que no pudieron asistir, lo hagan en el que sigue... Por lo pronto hay que retechar El Astillero en Copuyo y preparar el campamento...

Cantamos...siempre cantamos

Bailar sobre la tabla como hace 250 años; con Jarabes y gritos de ¡Muera el rey! nos levantamos en 1767; con vivas a mi general Morelos nos fuimos a tomar Oaxaca, tocándole Remas y Jarabes; con Gustos nos metimos en las cañadas, en ríos llenos de caimanes, acompañando a Crescencio Morales, que tocaba la jaranita, gritando ¡Muera el príncipe extranjero! Luego Díaz vendió al país y gritando ¡Tierra y libertad! unos, y otros defendiendo la Constitución, nos fuimos a la Revolución haciendo corridos y bolas; hace unas décadas, un presidente autoritario mató maestros, médicos, estudiantes y ferrocarrileros, de nuevo unos al MAR y otros a la Acción Cívica cantando corridos y canciones de protesta ... Venceremos... cantamos... siempre cantamos....(14 de julio de 2016)

El disco "maldito"



Una vez regresó a Morelia el Alejandro (Mtz de la Rosa) con un tesorito: un casete con música de arpa, tocado por don Alfonso Peñaloza; como muchos que grabaron en los años 70 a 90 Muchas familias de músicos y profesores de danza folclórica, unos de recuerdo y otros participantes para sus montajes de bailes escolares. Luego luego quedó claro que había que compartirlo y se buscaron muchas vías. Todas quedaron congeladas por la envidia, como está un disco que pagamos de nuestro bolsillo para homenajear a don Leandro Corona. Hoy casi 9 años después, de nuevo va a sonar en muchas copias el arpa magistral del sur de Michoacán. Por fin, la envidia cedió aquí un poco, pero no en otros lugares. Seguro aparecerán los que reclaman atención como "últimos preservadores" y "herederos"; pero gracias a esto los principiantes tendrán materiales y metas a alcanzar. Esa es la diferencia. Planificación. Que sigue? El estudio de los especialistas pues la tradición esta en constante cambio y la música de la antigua parroquia de San Miguel Sinahua, ahora llamada El Lindero, que corría desde Zacatula a Churumuco se sé separa en tres tradiciones....

(25 de noviembre de 2016)