La música que transcribió don Alberto Albarrán Palacios en Los Cuadernos de Música responde a dos momentos: la fiesta de carácter profano, señalada en el “Cuaderno de Valses” y en el ritual mortuorio acostumbrado, en el “Cuaderno de Piezas Fúnebres para Difuntos”, valga la redundancia.
La mayoría de las piezas en ambos cuadernos son valses, 11 en el primer cuaderno y 8 en el segundo; algunos se comparten en ambos cuadernos: María Elena, Reír llorando, Angelina, Todo para ti mi reina, Rizos de oro, Florecitas del recuerdo.
La música fúnebre era usada par el acompañamiento que los conocidos, amigos y vecinos hacen a la familia de un difunto en cada una de las etapas del rito mortuorio: la velación, la marcha al panteón con el difunto, su sepultura y despedida, que se realiza el día de la muerte y al siguiente; pero también al terminar el Novenario (al noveno día de rezar el Rosario por el alma del difunto), momento en que se lleva la cruz al panteón y se coloca en la tumba, e incluso al “Cabo de año”, cuando se cumple el primer año del fallecimiento; y en algunos lugares también los primeros días de Todos Santos, en la noche del primero de Noviembre y la mañana del dos.
Afortunadamente don J. Natividad Leandro alcanzó a grabar algunas de estas piezas fúnebres . Refiere la gente que para tocar la música ritual se utilizaba el violonchelo, instrumento que sigue en las regiones vecinas, sobre todo en los Balcones de la Tierra Caliente, donde se usó para la música de arrastre y entre los purépechas, donde ejerce el papel de la armonía, tocando acordes, más que melodías.
Les comparto la Marcha fúnebre No. 7 del Cuaderno de Piezas Fúnebres de don Alberto Albarrán; pero aclaro, no hay 7 marchas, sino que esta piezas es la 7, entre los géneros enumerados hay: "responso", "elegía", una "introducción" que no es la pieza número 1, "marcha", "vals", unas "Arias a la Virgen",y un "tono". Algunas de estas no tienen número, como "Para mi sepulcro", lo cual podría indicar que se tocaban no sólo en la serie usual, sino tal vez frente a la tumba.
La música ritual fúnebre sigue viva, aunque con la banda de viento, y se necesita hacer etnografía en el contexto para entender las lógicas de uso, las secuencias establecidas y las funciones de esta música en los momentos específicas. Paradójicamente necesitamos....tiempo y un difunto para poder lograrlo.
La imagen de don Natividad es del buen amigo Abraham Flores y las transcipciones de Alan Ulises Zepeda Ibarra. Los documentos son propiedad de don Dunstano Albarrán, del Archivo de don Alberto Albarrán, en San Cristóbal, Ajuchitlán, Guerrero.


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