martes, 3 de mayo de 2022

Alfonso Rodríguez

 

Alfonso Rodríguez, músico, nacido en Otlatepec, municipio de Tlalchapa, en 1908; fue hijo natural de Julio de Paz y de Quintilia Rodríguez. Tocó con Carlos Aguirre, filarmónico y panadero, originario de Tlalchapa.

            Don Alfonso nació en Otlatepec, municipio de Tlalchapa, el 2 de agosto de 1908, fue registrado una semana después como, “hijo natural” de Quintina Rodríguez, fueron sus abuelos maternos Paulino Rodríguez y Leocadia Arce, y sus padrinos sus tíos: Felipe Arce y Rosario Rodríguez; su padre fue don Julio de Paz. En 1914 nació Juan de Paz Rodríguez, bautizado el 31 de mayo de 1914, hijo “legítimo” de Julio de Paz y Quintina Rodríguez, por éste documento nos enteramos que estaban casados religiosamente, pero no civilmente. Un año después, el 6 de diciembre nació su sobrino Nicolás, hijo de Paulino de Paz y Silvestre Osorio, a quien llevaron a bautizar, junto con su esposa Quintina Rodríguez, el 12 de diciembre.

        Don Julio de Paz falleció el 25 de febrero de 1919, en Los Tules, municipio de Cutzamala,  de fiebre, tenía 30 años, era jornalero y vecino del lugar. Por el apellido, probablemente era músico.

            El matrimonio de Alfonso Rodríguez con la señorita Rosa Valerio se verificó en Tlalchapa, el 4 de julio de 1927. Alfonso manifestó tener 19 años de edad, ser soltero, de ocupación labrador, originario y vecino de la población; “hijo natural” de la finada Quintina Rodríguez. La señorita Rosa Valerio dijo tener entonces 18 años de edad, ser “honesta”, hija legítima del finado Encarnación Valerio y de la señora Jacinta Castillejo que entonces vivía; también originaria de Tlalchapa. Fueron sus testigos Sebastián Reyes, Timoteo Nava, Crispín Ponce y Carlos Araiza, mayores de edad y libres de toda excepción. En algunas actas firman todos los presentes; es interesante este caso porque aparecen mujeres, familiares y amigas que firman el acta, en este caso participaron: Santiago Andrés, Alfonso Rodríguez, Rosa Valerio, Timoteo Nava, Sebastián Reyes, J Carlos Ariza, Atanasio Gutiérrez, Élfega B. de Martínez, Eva Rabiela, Heraclia Carachure, Julia Rabiela, Ester G., Elvira Rayón, Felipa Albarrán, Trinidad Calzada.

            La primera hija, Juana, nació el 30 de marzo de 1929, en Tlalchapa 1929; la llevó a registrar su madre Jacinta Castilleja, vecina de la 3a manzana. La niña era hija legítima de Alfonso Rodríguez y de Rosa Valerio. El primero de 25 años de edad, casado civilmente, labrador, católico, indígena puro mexicano, que sabía leer y escribir. La señora Valerio tenía 20 años de edad, estaba casada, “sin profesión de su sexo”, de religión católica, “indígena pura mexicana”. Ambos eran vecinos del lugar y los abuelos paternos fueron: Julio de Paz y Quintina Rodríguez; los abuelos maternos: Encarnación Valerio, era finado, y Jacinta Castillejo, que entonces vivía. Fue bautizada el 12 de julio del mismo año como Juana Félix, hija “natural”, para la Iglesia porque estaban casados civilmente, de Rosa Valerio, “Soltera”, fueron sus padrinos los hermanos José y Feliciana Ortiz.

            En 1930 el Censo Nacional registró en la casa número 16, de la Avenida Matamoros, a Alfonso Rodríguez, de 22 años, que se ocupa como músico, “soltero”, aunque ya se casó civilmente, con él viven sus hermanos, apellidados “de la Paz”, el siguiente, después de él: Jerónimo de 18, Juan de 16, la señorita Feliz de la Paz de 14 y Quintilia de la Paz de 12 años. Es extraño que no aparezca con su esposa Rosa Valerio.

El 21 de febrero de 1934, en Tlalchapa, nació su hijo Paulino Rodríguez, registrado el 13 mayo de 1934. Entonces los Rodríguez Valerio ya han contraído matrimonio civil y eclesiástico. El señor Alfonso Rodríguez dijo tener entonces 27 años, filarmónico, católico, “de raza indígena pura mexicana”. La señora Rosa Valerio tiene entonces 25 años.

            Tres años después, el 25 de marzo, la señora Rosa Valerio registró a su hijo Daniel Rodríguez, que nació 4 de diciembre de 1936; el niño ocupa el tercer lugar de primogenitura.

          Alfonso Rodríguez fue testigo en el nacimiento de Carlota Aguirre, hija del músico Carlos Aguirre y Catalina Rosales. El hecho ocurrió el 12 de abril de 1945, tenía entonces 35 años y declaró, ser músico.

           La pareja Rodríguez Valerio tuvo otros hijos que llegaron a la edad adulta, pero no queda constancia de alguna actividad musical. En 1977 falleció Domingo Rogelio Rodríguez Valerio, de 36 años, mexicano,  trabajador de Petróleos Mexicanos, en Reynosa, Tamaulipas, asesinado el 13 de marzo de 1977. Según declaró su padre Alfonso Rodríguez Cárdenas, de 72 años, agricultor, casado, de Tlalchapa; un testigo fue su hermano Miguel Rodríguez, de 50 años,  chofer, domicilio de Tlapehuala.

                En 1982 falleció de “decaimiento físico”, Alfonso Rodríguez “Cárdenas”, de 75 años, casado, mexicano. En el acta dice que fue hijo de “Feliciano” Rodríguez y Quintina Cárdenas; casado con Rosa Valerio; pero sabemos que su padre fue Julio de la Paz, por aparecer así escrito en varios documentos. El declarante fue su hijo Nemorio Rodríguez, de 50 años, que vivía en San Pedro Actopan,  en la Ciudad de México, entonces DF.

 

lunes, 18 de abril de 2022

Remigio Rentería

El 26 de diciembre de 1943, en Cutzamala de Pinzón, se dio un golpe en el cráneo el señor Remigio Rentería, en su trabajo como mecánico; 4 días después murió. Según el acta tenía 69 años, fue hijo de Antonio Rentería y Sabina Bravo. Aunque el documento dice que era “soltero”, estuvo casado un tiempo con Petra Urquiza, con quien contrajo matrimonio el 19 de febrero de 1907, cuando él tenía 20 años, entonces se dedicaba a la música. Ella fue originaria de El Rancho, municipio de Tlalchapa, tenía 18 años, era hija de José Inocente Urquiza y María Santos Aguirre, quienes vivía.
            El 29 de junio de 1925 nació su hijo Pedro, era su quinto vástago aunque uno murió; el cual lo tuvo como hijo “natural” con Ubillada Hernández, de 25 años, soltera y vecina de Cutzamala.
            En el Censo de 1930 aparece viviendo en la calle de La Cadena, de 40 años, ya como “mecánico,” en unión libre con Ubillada Hernández, también de 40 (aunque era 7 años menor), y sus hijos: Trinidad Rentería, hija de 15 años, Carmen, hija de 14, Ángela de 7, Pedro de 4 y Salomón de 21 días.
            Salomón fue registrado el 6 de junio de 1930, y dice que Remigio era “jornalero”, de 57 años, y Ubillada aparece de 39 años.
            Don Remigio Rentería, como sucede con los artistas populares, tenía varios trabajos que combinaba con la música, aunque varias veces aparece como “músico”, es decir, un ejecutante que no “lee” nota, como el filarmónico, se desempeñó en la mecánica, la que al final le trajo la muerte. A decir de los músicos, fue contemporáneo de Dolores Alonso y Juan Bartolo, pero no se dedicó tampoco de tiempo completo a la música. Hay un son que le caracterizaba, probablemente una composición propia que ahora conocemos como “Son de Rentería”.

Amando R. Borja

La vida de don Amando R. Borja muestra algunos tópicos interesantes para considerar en las genealogías de músicos de la Tierra Caliente. Fue hijo “natural” de José Amador Borja y doña Fidencia Real, por ello primero aparece el apellido de la madre, Real, seguido del paterno Borja; sin embargo, parece que intentó que se le asociara como parte del clan Borja, que fue de propietarios, empleados estatales y federales, y algunos políticos regionales, entre ellos un diputado federal.
        Los Borja eran oriundos de Coyuca de Catalán, pero también tenían residencia en Ajuchitlán. Don Amador Borja nació en Coyuca de Catalán el 2 de mayo de 1858, hijo de Desiderio Borja y María Jesús Salgado; murió el 29 de abril de 1916. En el acta dice que es “soltero”, labrador, es decir propietario y por eso vivía en la primera manzana de la ciudad, de 58 años de edad. Tuvo varios hijos, José María Ugarte, con María Visitación Ugarte, también de Tlalchapa, y Atilano Cervantes, con Clara Cervantes Tavira, de Coyuca.
            La estrategia de don Amando Real Borja cobró éxito al final de su vida, pues sus hijos usaron el apellido Borja como paterno.
           Además del prestigio, una razón para cambiar el apellido era su asociación con “la raza indígena” en la región, este proceso ya lo hemos caracterizado y fue común en varias familias de músicos a fines del siglo XIX. La familia materna, los Real, fue un linaje musical, que ya hemos reseñado, y probablemente de ahí le fue enseñado el oficio a don Amando. Era primo de María Enriqueta Cabrera Rentería, por el lado materno, así que también pudo estar emparentado con los Rentería, familia de músicos.
        Don Amando nació hacia 1894, la primera vez que aparece don Amando en los documentos de archivo fue el 21 de abril de 1912, en la iglesia de Tlalchapa, como padrino, junto con su hermana Leonor, de Baldomera, hija natural de Natividad Alejo, de El Chucumpun, un rancho en el cruce del camino hacia Cutzamala y Pungarabato.
        Don Amando tuvo dos familias, la primera formada con Eustolia o Dunstana Jaramillo, con quien se casó por la Iglesia, aunque no inmediatamente y procreó a varios hijos. La primera nació el 26 de enero de 1917, y se bautizó como María Belem, como “hija natural” de Dunstana Jaramillo; pero al Registro Civil la llevaría hasta el 4 de febrero de 1922, cuando tenía casi 5 años, y también quedó registrada como hija “natural”. El segundo hijo fue Alonso que nació el 12 de septiembre de 1918.
           La segunda familia la formó con María Delgado, con quien se casó el 11 de septiembre de 1929, cuando tenía 35 años; en el acta declaró ser “soltero”, agricultor, católico, “indígena puro”, no saber leer y escribir, e hijo natural de Fidenciana Real, para entonces ya muerta. Su esposa tenía 21 años, también era católica, indígena, y analfabeta, hija legítima de Ángel Delgado, ya difunto para el momento, y de María Cleofas Gandarilla, entonces viva.
            En 1930 el Censo Registró a la familia Borja viviendo en la Avenida Zaragoza, número 9. Amando Borja de 35 años, músico, María Delgado de 21 años, con su hijos e hijastros: Ciro Borja de 15 años, Leoncio Borja de 10 años, escolar, María Belem de 8 años, Mario Borja de 7 años, escolar, y el niño Esperanza Borja de 4 años.
        La familia continuó creciendo y el 2 de noviembre de 1937 registró a dos niños, uno llamado Reymundo Real, nacido el 15 de marzo de 1933, y el otro llamado Samuel, nacido el día 13 de agosto de 1936, ambos habidos con María Delgado, que declaró tener “25 años”. En las actas menciona a su padre como Amador Borja y a su madre como Fidencia Real, pero no los maternos.
            Su hija Belem Jaramillo Real, se casó en Tlalchapa, con sólo 16 años, el 11 de marzo de 1938, con Edmundo Figueroa, originario de Almoloya, municipio de Arcelia. La señorita era hija de Dunstana Jaramillo, entonces difunta y de Amando Borja, quien autorizó el matrimonio, por ser menor de edad. La señorita presentó por testigos a Ignacio Albarrán y Valente Real.
            En 1946, su hijo Mario R. Borja se casó, el 22 de mayo, con Clara Cervantes. Tenía 21 años y también era hijo de Dunstana Jaramillo.
            Don “Amando Borja Real”, como declaró su hijo, murió a los 93 años, era viudo, hijo de José Borja y Fidencia Real. Su fallecimiento se debió al “decaimiento físico”, el 12 de noviembre de 1983. El vástago que declaró fue Raymundo Borja Delgado, de 50 años, con domicilio conocido en Tlalchapa, Gro.